ECONOMÍA DE INTEGRACIÓN
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Habiendo existido los
ferrocarriles, no se trazó ningún plan para que en vez de haber
venido a menos, hasta extinguirse, se hubiese fortalecido tan importante servicio a la economía de cualquier país.
En el país hay personas con hambre y lugares donde la comida y otros productos se pudren por falta de
infraestructura para aprovecharla en la forma que sea: consumo nacional o exportación.
Sin vias carreteables, ningún país sale del subdesarrollo.
Facilita el accionar de terroristas.
Desincentiva el desarrollo del renglón talvez mas importante en nuestro caso: el agro.
Con vias de comunicación se soluciona, y con creces, el desempleo. Muchos de los apiñados de estratos bajos, invasores, habitantes de tugurios, gustosos regresarían a su agro.
Debemos, si queremos salir del subdesarrollo tercermundista no solo mejorar lo poco existente, sino colocarle las venas de la economía a un país que esta exangüe, por falta de arterias carreteables.
Bajo estas condiciones es muy difícil el competir en una economía abierta y globalizada; los costos de transporte a los puertos de exportación nos dejan por fuera de mercados de competencia. Además del encarecimiento de lo importado por el alto costo local de transporte a los centros de consumo.
No podemos depender únicamente del café, por su excelsa calidad. El consumo mundial ha pensado en otras alternativas, como se está viendo, para evitar pagar el alto precio del café colombiano. Necesario es pensar en otras exportaciones y para ello hay que facilitar el transporte.
Ingenuo es no pensar en los costos que esta infraestructura implica. Si no hay recursos hemos he pensar en estrategias.
Nadie podrá alegar que se está entregando a extraños lo que no existe, pero que si es de urgente y gran necesidad.
Las concesiones son una solución, al tiempo que sea, pero que se construyan las carreteras, se establezcan vias férreas, se incremente el transporte por el rio Magdalena.
A la inmensa riqueza marítima, de una y otra índole, tampoco se le debe dar la espalda; igualmente con estrategias, pero vayamos por partes para no congestionarnos. En una próxima, Dios mediante, trataremos de este importante renglón de nuestra economía.