Cuando se trata de trabajo eficiente, no se puede evitar una cosa: disciplina personal. Esto
es también el mensaje de este libro. La escritora afirma que la disciplina personal incluso en pedacitos pequeños lleva a la meta, que es el trabajo
eficiente y astringente. Hannelore Fritz trata conscientemente los detalles burós técnicos (¿qué debe estar en la mesa y qué no? ¿Qué tipo de archivadores están más aptos?) hasta llegar al grano del problema: la actitud laboral de cada uno. Quien no analiza su rutina laboral, tampoco puede realizar cambios, según su creencia. Ella muestra a mano de la práctica los primeros puntos de partida con la esperanza de aportar valor a seguir con los siguientes pasos. Al fin y al cabo el libro no puede más que aportar sugerencias. La lectura de este libro es apto para todos aquellos que creen que la montaña de papeles encima de su
escritorio no deja de crecer.