Todos los años se realizan competencias de football profesional internacional; pero la más importante de todas es, sin lugar
a dudas, la Copa
Mundial de football. Esta competencia se celebra cada cuatro años en un país diferente y solo 32, de los cientos de países que lo intentan; logran llegar a la competencia misma.
Cada mundial de football conlleva cuatro años de preparación. El país sede es elegido por votación entre los países pertenecientes a la FIFA (Federación Internacional Football Asociación).
El país elegido recibirá un crecimiento en su PIB (Producto Interno Bruto) de un 15 a un 20% en el año del mundial, y al finalizar este, sus beneficios políticos y culturales son incuantificables.
El movimiento económico que genera una copa mundial inicia con el aumento en la necesidad de mano de obra y construcciones nuevas que necesita el país sede. El desempleo disminuye y los materiales de construcción disparan sus ventas y ganancias sin verse obligados a aumentar sus precios. Todo esto ocurre porque las exigencias de la FIFA a cada país sede son muy rigurosas, y se imponen nuevas estructuras y mejoramiento de las ya existentes.
El flujo económico continúa con los impuestos pagados en las embajadas y consulados por las personas que desean asistir al evento. Debe anotarse que, al elegir el país sede de la próxima copa mundial; las reglas migratorias son adaptadas a los fines de que más personas puedan acceder al país anfitrión.
Al llegar la fecha de la copa (o solamente ‘el mundial’, como se le llama popularmente) hay una llegada al país elegido, calculada en más de 350,000 personas de todos los países, incluso de aquellos que no lograron clasificar. 350,000 personas generan un desembolso económico que sobrepasa la barrera de los 2 billones de dólares, de acuerdo con el reporte financiero de la FIFA en el 2007.
Ese dinero es gastado por los visitantes en hospedaje, transporte, comida, impuestos, souvenirs, traductores para quienes no hablan el idioma del país sede, taquillas en los juegos, tours turísticos e inversiones comerciales a corto y largo plazo.
Sin embargo, el mundial no es utilizado únicamente como evento deportivo/económico. Sus influencias se extienden a lo político y a las relaciones internacionales. Koffi Anan, ex secretario general de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) declaró en el ‘Mundial Alemania 2006’, que: ‘El football es el juego más universal de todos, pues es jugado en todos los países, en todas las culturas y por casi todas las edades. Esta competencia (el mundial) es la envidia de la ONU ya que ha logrado sentar en la misma mesa a países que la ONU todavía no ha logrado’.
Un buen ejemplo para entender todo lo anteriormente dicho es el caso Sudáfrica.
Sudáfrica inicia su vida democrática con Nelson Mandela en 1994 y ha logrado establecerse como uno de los países más desarrollados del continente Africano. Elegido sede del mundial en el 2010, se han proyectado ganancias internas; es decir nacionales, de 9 billones de dólares, 129,000 nuevos empleos y un crecimiento neto del PIB de un 12%. Es necesario puntualizar que Sudáfrica pasaría a ser el país ‘potencia’ de África y, si desarrolla un buen mundial, podría aplicar en el futuro para ser sede de eventos políticos, asambleas generales de organismos internacionales y quedaría, ya definitivamente, enclavada entre los países desarrollados.
Ante tales datos, puede afirmarse que la influencia de las copas mundiales de football en los países anfitriones no solo es positiva en lo económico, sino que, a su vez, afecta lo cultural y lo político.
Para finalizar, les exhortamos a profundizar un poco más en el juego más universal que existe: el football; un juego que no destaca solo por las destrezas físicas requeridas para jugarlo a nivel profesional, por la pasión que despierta entre sus fanáticos, por su historia excitante, sino por la manera profunda en la que afecta a quienes, de una u otra forma, participan de él.