Molly Moon es la niña que logra esa omnipotencia que todo niño sueña, especialmente cuando no es feliz o no se le hace justicia,
entonces cómo no fabular que eres todo poderoso como Superman, para deshacer entuertos y de paso darle un buen sopapo en la boca al mentecato que te fastidia. Bueno, también puedes ser poderoso si los dominas con la mirada y los sometes a tu voluntad: el
hipnotismo lleva una carga de infinitas posibilidades para que un niño consiga lo que quiera. Y Molly Moon, la niña huérfana de la Casa Hardwick, ese
orfanato inglés que, como lo sugiere su nombre era también un lugar horrible, pudo un afortunado día hacerse de un antiguo, sabio y misterioso libro. Y lo más sorprendente fue que Molly pudo desentrañar los intríngulis del método y aprenderlos tan bien que logró hipnotizar hasta a Pétula, la perrita de la directora del hospicio. Entonces Molly empezó su meteórica carrera de hipnotista, claro, en modesto anonimato, porque nadie debía percatarse de su habilidad. Todos cayeron ante el influjo de su verde mirada, fue un gran gusto darles en la cara a todos los pesados que le hicieron la vida imposible en el orfanato. Pero ahora que estaba en la cumbre de su éxito, no tenía a su mejor amigo para compartirlo. Rocky, el niño que era como su hermano pues lo habían abandonado a las puertas del orfanato el mismo día que dejaban a Molly, había sido dado en adopción y llevado a Nueva York. Bueno, pero eso ahora no era inconveniente para Molly, pues por qué no podría atreverse a ir hasta la gran metrópoli en su busca. Ahora se sentía capaz de conseguirlo todo. Con Pétula como compañía, voló a la gran metrópoli. Oh, qué maravilla, hacer lo que le placía, pues aun cuando era una niña y hubiera necesitado alguien mayor que la acompañara, en su nueva situación se sentía y actuaba absolutamente autosuficiente. En Nueva York triunfó gracias al hipnotismo, llegó a convertirse en una estrellita de Broadway cuando protagonizó un musical llamado ‘Estrellas en Marte’. Por supuesto engañó e hipnotizó a centenares de personas y ganó mucho dinero. Pero un estafador que sabía de la existencia del libro descubrió su secreto. Secuestró a Pétula y chantajeó a Molly para que robara un banco para él. Pero apareció Rocky y juntos se libraron de Nokman, pero Nockman no pudo librarse de ellos, pues los buenos niños, merced a su habilidad hipnótica, decidieron redimirlo para el mundo convirtiéndolo en amable zombi a su entera disposición y servicio. Llevaron consigo a Inglaterra al ahora buen Nockman, convertido en todo un experimento viviente que al parecer estaba resultando un éxito, pues hasta se le veía feliz al hombre. Molly, aunque renunció a seguir utilizando el hipnotismo para su provecho, consiguió vivir como todo niño sueña poder hacerlo: libre de los mayores y siendo ella su propia tutora. Como había echado a la malvada dueña del orfanato, ahora este quedó a su cargo, pues tenía solucionado el aspecto económico. Bueno, para condescender un poco con el mundo, contrató a la buena señora Trinklebury ... que hasta podría llegar a formar pareja con Nockman y ayudaría a dar buen fin a su experimento de reforma y se convertiría al fin en un hombre de bien. Podríamos decir que Molly lo había conseguido todo, pero creo que más bien iba a empezar a aburrirse sin la poderosa arma del hipnotismo. Ustedes, qué creen?