• Registro
  • ‎¿Qué es Shvoong?‎
  • Iniciar sesión
    Iniciar sesión
    Recordar mi nombre de usuario ¿Olvidó su contraseña?

Síntesis y críticas breves

.

Shvoong Principal>Libros>Viajes>Bariloche: Paisajes de ensueño para vivir despierto

.

Bariloche: Paisajes de ensueño para vivir despierto

por : Puli    

Autor : Maria Paula Cipolletta Gowland
Paisajes de ensueño para vivir despiertoPor fin volví a encontrarme con ese paisaje, después de varios años… tan pronto como
llegué a la ciudad fui al lago, me descalcé y sentí el agua helada en mis pies, comencé a jugar con las piedras, y me senté a contemplar el horizonte recortado abrupta y caprichosamente por inmensas montañas que se abrigaban con el sol de la tarde. La brisa fresca llegaba a mi rostro como una caricia, mientras las pequeñas olas murmuraban entre el silencio.Corría el mes de marzo, y en San Carlos de Bariloche las primeras nevadas habían dejado rastros en los picos más altos de la Cordillera. Decidí caminar por la calle Mitre y me dejé tentar por el intenso y dulce aroma a chocolate que invitaba desde una confitería. El sabor y el aroma inconfundible del chocolate, no dejaban lugar a la posibilidad de que eso fuera un sueño, paradójicamente, después de tanto soñarlo, había vuelto a Bariloche.Al día siguiente viajé a El Bolsón. El recorrido fue inolvidable: el micro bordeaba lagos escoltado por la imponente Cordillera de los Andes cubierta de bosque húmedo, verde, vivo. Pasamos por los lagos Mascardi, Gutiérrez y Guillelmo, únicos e inconfundibles, cada uno aportaba un color y un reflejo totalmente particular, ricos en minerales, testigos de eras anteriores, glaciares que se fundieron en espejos, para que el cielo y el bosque se unieran en ellos.El camino se presentaba como una pintura en movimiento, el espacio era inmenso, armonioso y profundo, los cerros se mostraban y se ocultaban continuamente… Al llegar a El Bolsón, sentí paz: es un pueblo pequeño, asentado en un valle fértil al pie del Cerro Piltriquitrón, una inmensa pared de roca, una suerte de guardián que protege al pueblo de los fuertes vientos provenientes del Pacífico, y permite que en esas tierras puedan crecer frutas finas deliciosas,de color intenso y sabor fresco. El aire es puro, el sol es cálido y límpido, el sonido del ambiente es un murmullo muy parecido al silencio.Seguí recorriendo el camino hasta llegar a Lago Puelo, donde mi fascinación fue total: entre un camino montañoso cubierto de verde, se abrió una playa, y un lago de color turquesa. Pero no hablo metafóricamente: el color del agua era realmente turquesa, de una hermosura tal que jamás hubiera imaginado. Al fondo se veían las puntas nevadas del Cerro Tres Picos; a mis pies se abrían caminos de Arrayanes, los frutos del bosque crecían por todas partes… Deseé que ese instante fuera eterno, la belleza de la naturaleza se manifestaba de manera plena. Pero la tarde empezó a caer y debí emprender el regreso, entonces me juré nunca olvidar ese momento, para protegerlo del inexorable avance del tiempo.Todavía quedaban muchos lugares por recorrer. Uno de estos paseos fue el Tronador, un volcán cubierto de glaciar, es decir, una maravilla única, digna de conocerse y admirarse. El viaje comenzó temprano en una mañana nublada. La ruta bordeaba el Lago Mascardi casi en su totalidad y permitía apreciar sus diferentes matices y sus caprichos geográficos. Luego, el paisaje presentaba cumbres cada vez más altas y menos cubiertas de vegetación, hasta llegar a Pampa Linda, un valle húmedo,donde encontré un restaurant, algunos asentamientos de la Gendarmería, y la vista más imponente del Tronador, que se extiende soberano. El frío me envolvía, pero mi vista se regocijaba frente a tanta inmensidad. Altas paredes de hielo celestes cubrían el volcán y lo vestían con majestuosidad. Y cada tanto una porción se rompía estrepitosamente, como un trueno. De los rincones del glaciar se desprendían graciosas cascadas, de agua pura y cristalina que recorrían las laderas por senderos sinuosos.Ante todo esto me sentí pequeña, pero enormemente afortunada.Otro paseo increíblemente memorable fue la excursión a Puerto Blest: era una mañana lluviosa y salí en un catamarán desde Puerto Pañuelo. Un guía explicaba la historia del lugar y de sus primeros pobladores. Mientras, la embarcación navegaba por el brazo más im
Publicado el: diciembre 21, 2006
Puntúe esta sinopsis : 1 2 3 4 5

Bookmark & share this post

Las personas que leyeron esta sinopsis también leyeron:

.