“Fausto” es una obra teatral del autor alemán Johann Wolfgan Goethe (1749-1832), de hecho es su obra más conocida. Narra los esfuerzos humanos para procurarnos
placer y la lucha entre el bien y el mal. La obra se divide en dos partes:
La primera parte comienza con una apuesta entre Dios y Mefistófeles (el diablo), en la que Dios no considera posible que Mefistófeles sea capaz de sacar al médico Fausto del recto camino moral que seguía en la vida.
Después aparecen Fausto y Wagner y deciden ir al pueblo cercano a las fiestas. Por el camino se encuentran a un perro, que realmente es Mefistófeles, y al que Fausto decide adoptar. Una vez en casa de Fausto el perro le logra convencer para que acepte entregarle su
alma a cambio de todo el placer
carnal que pueda soportar, en el momento en el que lo alcance morirá, quedándose en esa situación eternamente. En la casa de la bruja que servía a Mefistófeles Fausto ve la imagen de una mujer, Margarita, de la que se enamora, y pone como condición a Mefistófeles que le ayude a estar con ella. Dejan en su habitación un cofre de joyas, que esta entrega a su madre, y
posteriormente otro con el que la seducen. Fausto se encuentra con Margarita y le declara su amor, pero ella rechaza ir con Mefistófeles, por considerarle maligno. Fausto y Mefistófeles tienen una riña con Valentín, hermano de Margarita, dejándole medio muerto, y huyen. Esta situación atormenta a Margarita, que va a ser ejecutada.
En la segunda parte nos encontramos en un escenario medieval con elementos fantásticos y mitológicos. Fausto y Mefistófeles logran engañar al emperador, haciéndose servidores suyos. Posteriormente este les pide que le consigan a la bella Elena y al mitológico Paris, y lo acaban consiguiendo.
Un tal forkas declara la guerra al palacio de Fausto, y Elena acaba desapareciendo. Fausto es elevado al cielo por el vestido de Elena, allí busca la ayuda de tres feroces guerreros que le ayudarán a luchar junto al emperador, además cuentan con el apoyo de Mefistófeles. Fausto recibe un feudo en la costa, y allí logra su mayor ilusión, robarle terreno al mar, con lo que alcanza la felicidad plena. Al enterarse Mefistófeles le mata quedándose su alma, pero un grupo de ángeles y niños logran engañarle y liberar a Fausto, dejando así inconcluso el pacto.
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