The Tragedy of Macbeth
Publicada un año después de que La Compañía de Chamberlain (Shakespeare
pertenecía a ella ) pasara a llamarse Compañía
del Rey, tras la ascensión de
Jacobo I
al trono de Inglaterra (ya era
Rey de Escocia); edificada en
tributo a él, e influenciado -aún- por la era isabelina (muerta ella dos
años antes de la edición de esta obra en 1605) es de suponer que The Tragedy
of Macbeth, cuente inexorablemente
con un carácter patriótico,
ordenado y cristiano (sobre todo dirigida a la Iglesia Anglicana, luego de
que los católicos calificaran de bastarda a Isabel I, y que ya arrastraba
una contienda con su padre Enrique VIII), con un énfasis notorio en las tres
esferas de organización y en la cadena de creación en la escala de la
Naturaleza, y con una marcada afición a los virtudes (Vease IV,iii).
Claro está que el carácter ambiguo, ambivalente y de inversión de valores
que posee esta tragedia, nos sugiere sentimientos y valores presentados por
su antítesis, quizás pensando que no hay mejor manera de clamar el Bien que
mostrando las consecuencias del Mal; así, la estructura de la era isabelina
es desbordada por la negligencia y la ambición, distorsionando el orden entre
el macrocosmo, la política y el microcosmo, y con la Naturaleza siguiendo la
misma senda (verbigracia el sueño, la armonía, la luz, la leche materna y la
misma feminidad se ven tergiversadas. Vease I,v; II,iv).
Creación en honor al noveno Estuardo (Vease IV,i) hace menester la aparición
de Banquo, cuyo par histórico, se dice, fue gobernador de Lochaber y
antecesor de Walter
IV High-Stuart (senescal hasta 1060 de Malcolm III)
quien se casó con Marjonia y del que desciende el linaje de los Estuardos.
También es necesario el esoterismo y la deslealtad, ya que Jacobo tenía un
interés espacial en brujas y demonios, y quien sufrió, además, complots que
involucraron brujas (1591) y otro que involucraban católicos (Conspiración
de la Pólvora; Shakespeare se mofa de Guy Fawkes y su séquito a través de
Henry Garnet, al tiempo que equipara el castillo de Macbeth con el infierno
–Ver II,iii-).
Basado en el magnicidio verídico de Macbeth, soberano de Moray y de Ross,
quien asesinó al rey Duncan y accedió al trono gracias a su esposa, William
confeccionó una
tragedia intensa y cruda, con fuertes remordimientos y
deseos de poder.
La obra propiamente dicha nos ubica en Escocia entre la 4ª y 5ª década del
siglo XI; con el país en guerra con Noruega, y en una atmósfera
oscura y sangrienta, aderezada con la traición de Macdowald, barón de
Cowdor, quien lidió por el bando antagonista hasta ser derrotado por
Macbeth, general del ejército del rey y barón del Glamis. Consecuentemente
Duncan, rey de Escocia, le confiere a éste (su primo-sus madres eran
hermanas-) el título que ostentaba el vencido traidor.
Impulsado por su ambición y la de su esposa (más grande aún), y secundado
por el augurio de las Hermanas Fatídicas, el matrimonio Macbeth decide
asesinar a Duncan.
Temeroso y grandilocuente es la rebatiña con la conciencia que tiene Macbeth
previo al asesinato, que nos entrega un soliloquio y un diálogo con su mujer de lo mejor de la tragedia (Ver I,iii), caracterizado por la duda,
el temor, la confusión, la consecuencia, y la mensionada inversión de valores y de
concepciones, con ambigüedades y remordimientos que definen la obra y que se acrecienta paralela y progresivamente junto al vértigo de la composición.
Huérfanos y desprotegidos –si cabe la expresión- Malcolm y Donalbain hijos
del rey, se separan y huyen, convirtiéndose en sospechosos. Esto favorece a
Macbeth quien se transforma en el nuevo rey.
Nuevamente instigado por sus temores , sus ambiciones y las predicciones
de las brujas (y Hécate) manda a matar a Banquo (cuyo fantasma, producto de su conciencia e imagen esotérica arruina la cena y lo deja mal impresionados a sus huéspedes)y a Macduff (aunque solo consigue quitarle la vida a su esposa, hijo, y sirvientes).
La respuesta frenética de los nobles de Escocia se da coincidiendo con las
profecías de las Hermanas Fatídicas y Hécate. La muerte física de Lady Macbeth provoca la muerte del poco espíritu que queda en su esposa, quien después de luchar valientemente desfallece a manos de Maduff. Luego, como era de esperar, Malcolm insoslayablemente es proclamado rey.
Para escribir The Tragedy of Macbeth , Will se apoyó, una vez más, en Raphael Holinshed (También lo hizo en Ricardo III, El rey Lear y Cimbelino) y en las Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda (Editada en 1577, y ampliada diez años más tarde). Holinshed, trabajó como traductor para el editor Reginald Wolfe, quien murió antes de publicar las crónicas y cuya defunción abrevió el mencionado proyecto. Algunas escenas de Macbeth son casi textuales a las de Raphael quien, a su vez, tradujo casi completamente la Historia Escocesa de Héctor Boece.
Con Holinshed como base, con escenas que se creen son de Thomas Middleton, y con cierta incertidumbre sobre el número verdadero de escenas, Shakespeare logra menguar estos contextos con una elegancia expresiva y con una expresiva elegancia.
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