El título "Todos los nombres" del escritor José Saramago, fue premio nobel de literatura en 1998. De nuevo el señor Saramago hace alarde de su enorme imaginación y su capacidad par hacernos ver todas las escenas, una por una, nos hace sentir lo que siente el protagonista y nos hace reír con sus ocurrencias. Su critica a la burocracia con elegante ironía, nos lleva entre nombres y nombres que el lector nunca conoce; solo el del personaje; el señor José. Este Don José trabaja en el registro civil y se entretiene recortando y seleccionando noticias sobre personas famosas, abriéndoles fichas y ordenándolas con esmero. Por sus manos pasa mucha información tanto de vivos como de muertos lo que le ayuda a completar su fichero. Un día entre sus manos se traspapela una ficha con nombre de mujer. Don José se obsesiona con ella y comienza a buscarla. La tarea no es fácil. El señor José llevado por su locura, miente y engaña en su búsqueda. Un ser apocado, sin ningún altibajo en su vida, se ve arrollado y secuestrado por su propia locura. No sabe si esta vive o no, donde vive, si está casada o no, pero el la quiere encontrar. En su vorágine don José, al estilo del mejor detective cinematográfico, no escatima esfuerzos. Pone en peligro su vida subiéndose por los tejados y arriesga su trabajo robando fichas del registro civil, en el que se introduce con nocturnidad y alevosía. Una obra magistral.
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