La guerra siempre está asociada a la muerte, el diablo y las destrucciones.
Nadie conoce
una “buena guerra”. La mayoría sólo conoce una “buena paz”, lo cual sucede tras una contienda.
Primero quisiera subrayar que cada guerra nos aporta algo de moral. Cada vez que reñimos recibimos algunas lecciones. Algunas veces queremos apreciar sobre todo la vida y entendemos cuánto queremos a nuestros amigos y familiares. De estas cosas nunca nos daríamos cuenta durante la paz. La segunda lección que recibimos es cómo negociar y llegar a acuerdos con otros. La historia es un buen ejemplo para ello. Aunque a veces era bastante duro conseguir el compromiso, los líderes siempre eran capaces de acordar.
Por otro lado, es difícil hablar del buen lado de las disputas. No deberíamos comparar la muerte de personas inocentes con las lecciones e invitaciones que vienen a causa de la guerra. No sabríamos cómo hacer los compromisos si no tuviéramos conflictos.
Para acortar una larga historia, la gente ha reñido desde antaño. Nunca ha aportado buenos resultados, excepto algunas lecciones y morales. Mi manera de verlo es que la guerra siempre es mala, independientemente de que de vez en cuando nos pueda aportar algo que no conseguiríamos sin ello – la
experiencia y la sabiduría de la vida.