Esta historia desborda ternura. Se trata de cómo Choco realiza una infatigable búsqueda de
su
madre. En el camino se encuentra con diversos animales, los cuales de algún modo tienen alguna característica física similar a él. Pero a pesar de ese “detalle” de similitud, no tienen un corazón lo suficientemente grande como para compartir su cariño e incluir a este pobre huérfano.
Es una historia corta, que logra capturar el corazón del lector. Hacia el final podemos descubrir como lo importante en una relación son más que nada las ganas de incluir al otro de manera desinteresada. El cuento es hermoso sobre todo por su sencillez.
Sin duda que los libros de Keiko entregan un nuevo bálsamo para el corazón. Son absolutamente recomendables para quienes se inician en la lectura, pero también para quienes gozan leer historias con un contenido adicional a solo entretener.