Rafa Rubio y Darío Vilas nos han sorprendido uniéndose para concebir este libro. Nos han sorprendido por varios motivos:
porque después de su anterior colaboración en 11 se pensó que allí quedaría la cosa; porque
Simetría fue una isla diseñada para una segunda oportunidad de aquel colectivo de escritores que nunca llegó a cuajar ni ver la luz; y porque han sabido combinar de forma magistral sus estilos para darnos una obra diferente y directa.
Hablar de “Imperfecta Simetría” a grandes rasgos sería hablar de historias decadentes, de vidas caóticas y mentes enfermas. Con un lenguaje directo, sus autores nos introducen en la isla de Simetría, donde todo parece estar bien medido y, muy al contrario de esto, se establece más bien disperso. Son un conjunto de relatos que van desgajando el alma y la carne hasta dejarnos despojados de sensibilidad. Son, como digo, relatos desgarradores de existencias enfermas en un lugar enfermizo en que hay poca cabida para la humanidad. Hay cabida en este mundo para lo misterioso e inaudito, para lo insólito y lo real, pero tan cargado de emoción que apenas nos deja respirar. Historias como “Se hizo justicia”, en la cual ni la muerte puede frenar la venganza; o los relatos que tienen como protagonista a un tal Marquitos contados desde diversos ángulos, nos dan buena cuenta del saber hacer de estos dos escritores. Entre la ficción y el horror, género del que últimamente ha sabido hacer buen uso Darío con su web de
Horror Hispano (www.h-horror.com), “Imperfecta Simetría” aparece tal y como su título desvela. A destacar sobre todo la crudeza de los relatos y la cohesión que se consigue entre ellos, sean la misma historia o cualquier otra, aunque si bien hay que puntualizar: todo está unido en Simetría y nada queda pendiente, cada personaje tiene su vínculo con otro y en la mayoría de los casos, se acaban cruzando sus vidas y sus historias.
Para todo el que quiera ahondar en un libro de relatos diferente, con un lenguaje directo y sin tapujos, y descubrir la isla de Simetría, que no lo duden. Además, los autores dan libertad al lector para que pueda crear sus propias historias dentro de la isla y darlas a conocer en la web de la obra. Aquellos amantes de las historias dulces y románticas deberán alejarse de estas páginas, pues puede que acaben con un sabor ciertamente amargo que les recuerde a la realidad.