Como acápite del relato publicado en una revista bien vieja (que se llamó
Vuelta) se cita a J.L. Borges “Cuando yo era chico,
ignorar el francés era ser casi analfabeto. Con el decurso de los años pasamos del francés al inglés y del inglés a la ignorancia , sin excluir la del propio castellano”. (Dado que Borges era políglota, quizás sea una traducción, usada para iluminar el tema).
Advierte el
autor desde el inicio, que el tema no se refiere a las divertidas equivocaciones en que con frecuencia incurren los traductores. Más bien, explica las dificultades que tuvo la primera vez que trató de traducir algo: “en media página me encontré consultando el diccionario en no menos de cinco ocasiones...estamos en un mundo de traducciones del que hoy ya no podemos escapar”
El autor sostiene que es mejor es mejor leer a un autor importante mal traducido que no leerlo en absoluto. Pero (ojo) con la traducción de títulos de obras es más riguroso, ya que considera que los cambios que algunos experimentan al pasar de una lengua a otra generalmente no son errores del traductor. En ningún país de lengua española (dice) habrá quien ponga por título Odiseo al Ulysses de Joyce. “Alguien de la editorial no se lo permitiría. Digan lo que digan sus críticos, excepto cuando se descuidan es difícil que los editores se equivoquen. Si un título contemporáneo cambia totalmente, lo normal es que haya habido un acuerdo entre autor y editor.
A manera de ilustración, al final del artículo da los siguientes ejemplos, que considera menos comunes:
1). La importancia de llamarse Ernesto. En este momento no recuerdo quién lo tradujo así, pero quienquiera que haya sido merece un premio a la traición. Traducir The Importance of Being Earnest por La importancia de ser honrado hubiera sido realmente honesto; pero, por la misma razón, un tanto insípido, cosa que no va con la idea que uno tiene de Oscar Wilde. Claro que todo estaba implícito, pero se necesitaba cierto talento y malicia para cambiar being (ser) earnest (honrado) por “llamarse Ernesto”. Es posible que la popularidad de Wilde en español comenzara por la extravagancia de ese título.
2). El otro día me acordaba de La piel de nuestros dientes, de Thomton Wilder. Cuando vi ese título por primera vez admiré como de costumbre a los norteamericanos por esa facultad tan suya de estar siempre inventando algo. ¿Cuándo tendríamos nosotros la audacia de titular así ya no digamos una obra de teatro, pero ni siquiera una clínica dental? Título original: The Skin of our Teeth. Palabra por palabra: La piel de nuestros dientes, nombre que en México llevó al teatro a miles de personas. Imposible no acudir al diccionario. En inglés, encontré con alegría, “to escape with the skin of our teeth” significa, sencillamente, escapar por poquito, salvarse por un pelo. Pero es evidente que si el traductor hubiera escogido algo como Por un pelito ni él mismo hubiera ido a, ver la puesta en escena.
3). Uno siente también cierta atracción irresistible hacia cualquier novela que se llame Otra
vuelta de tuerca, como José Blanco tituló su excelente traducción de The Turn of the Screw de Henry James. En lugar de La vuelta del tornillo, que no quiere decir nada en español, Bianco cambió sabiamente “la” por “otra” y “tornillo” (screw) por “tuerca”, con lo que Otra vuelta de tuerca quiere decir aún mucho menos, pero suena tan bien que nuestros intelectuales usan ya esa extraña expresión como si todo el mundo (y ellos mismos) supieran su significado. Si Bianco hubiera querido dar el equivalente exacto habría puesto algo tan vulgar como La coacción, lo que convertiría el título de una novela de fantasmas en algo vagamente gangsteril o forense. No cabe duda: el mejor amigo del traductor es el Diccionario, siempre que éste no se halle en manos del lector. Según mi Oxford Advanced Learner’s Dictionary of Current English , “to give somebody another turn of the screw” significa “to force somebody to do something”: “forzar a alguien a hacer algo”, coaccionarlo, conminarlo, pues. ¿Pero quién iba a ser tan poco sutil o poético como para poner en español La conminación a una novela de Henry James? Aunque no diga nada en nuestro idioma, Otra vuelta de tuerca y se acabó. Y uno se lo agradece a Bianco.
Y otros cometen el disparate de soltar ese dicho en contextos que no tienen nada que ver.