Una de las mayores decisiones en la vida, es la de elegir a la pareja con la cual pasaremos el resto de nuestra vida, es
por ello que es importante estar seguros a la hora de tomar tan importante paso; aunque existe el divorcio, para el cristianismo esto no es concebible a no ser por fuertes razones. Mencioné esta religión porque precisamente el escritor enfoca su libro dentro de una perspectiva cristiana, dando principal atención a doce preguntas que debemos hacernos antes de casarnos.
La primer pregunta es: La persona con quien quiero casarme ¿es o no verdadero creyente en Cristo? Es importante que se analice si los dos tienen las mismas creencias, ya que se pueden generar conflictos por esto, es difícil manejar una relación en la cual tú eres ateo y tu pareja es un ferviente y devoto cristiano.
Segunda: ¿Estoy orgulloso (a) de ella ó él? Como saber si realmente me siento orgulloso (a), sencillo, pregúntate si te daría vergüenza presentársela ó presentárselo a un personaje importante, si la respuesta es sí, entonces hay problemas y no es amor verdadero.
Tercera: ¿Considero que es inferior a mí en algún aspecto? Está muy relacionada con la segunda, si te consideras superior a tu pareja probablemente te avergüence presentarla. Analiza si te crees superior por algún aspecto de índole económico, educativo o por los puestos que ocupan, existen diversas razones por las cuales puedas creer que existe un desnivel entre los dos, pero si esto ocurre es mejor que termines la relación.
Cuarta: ¿Siento respeto por la persona de quien creo estar enamorado (a)? O al contrario, maltratas y abusas de tu pareja. Si durante la relación de noviazgo existen malos tratos, abuso verbal o físico, continuará así en el
matrimonio y esto es sinónimo que no hay amor probablemente sea sólo atracción física.
Quinta: ¿Siento tranquilidad al pensar en casarme? En este caso el autor señala que uno de los momentos en que un cristiano siente paz y tranquilidad es cuando se encuentra en oración, por esto, si al estar orando sientes la misma tranquilidad al pensar ó generar preguntas acerca de tu matrimonio, es una indicación de que Dios está dirigiendo tus pasos.
Sexta: ¿Tengo plena confianza en su amor o hay celos y sospechas infundadas en mi corazón? Si tus celos son infundados es señal de que algo anda mal. Por ejemplo no es necesario que justifiquen cada momento que están separados, esto significa que no existe confianza.
Séptima: ¿Podemos conversar juntos durante largas horas o no tenemos nada de qué hablar? La comunicación es la base esencial en toda relación. Si no existe conversación pronto la relación se tornará aburrida y será poco lo que se conozca el uno del otro.
Octava: ¿Estoy dispuesto a esperar? No está bien que estemos desesperados u obsesionados por casarnos, el
verdadero amor es paciente.
Novena: ¿Busco mi propio bien? Pienso egoístamente sólo en mí y lo que deseo. Cuando una persona ama sinceramente desea el bien del ser amado.
Decima: ¿Es la persona idónea para mí? Una pareja debe ser un complemento esto quiere decir, que se pueden dar ayuda reciproca.
Undécima: ¿Me resulta físicamente atractiva? Es mentira que el físico no importa, ¡claro que tiene importancia! Si bien es cierto no es lo más importante en la relación, pero es necesario que nuestra pareja nos resulte atractiva en algo, que exista como dicen por ahí “Química”
Duodécima: ¿Están de acuerdo nuestros padres con nuestro noviazgo y futuro matrimonio? Recuerde que cuando los padres dicen que te va a ir mal en algo, por lo general así es. Siempre es mejor tener el consentimiento de ellos.