El título de este libro apela a los sentimientos, ya que es una frase bonita que nos transmite connotaciones positivas,
sin embargo en su interior lo que encontramos es más parecido a un libro de ciencia, que al final es de lo que se trata, de demostrar científicamente como la felicidad se transmite a través de estímulos que producen descargas en nuestro cerebro y nos producen sensación de bienestar. Algo tan subjetivo como la felicidad y que llevamos siglo tratando de alcanzar, resulta que se trataba sólo de un estado emocional activado por el sistema límbico, nada más y nada menos. Además de otros factores sociales y culturales que arrastramos desde nuestro nacimiento. EL viaje de la felicidad es un viaje apasionante de la ciencia y del saber humano que nos acerca un poco más a ser dioses y a conocer el porqué de nuestra existencia. Ésta muy bien investigar y aprender los significados de todo lo que nos rodea y buscar las explicaciones al porqué de lo que a los humanos, seres complejos, nos preocupa. Pero me gustaría quedarme con la afirmaciones que Eduardo Punset deja escritas en sus libro transmitidos por otros autores a los que también les ha movido el afán de conocer en qué consiste “eso” de la felicidad, y es que “la felicidad no está al final del camino, sino que la felicidad es el camino”, o como diría Albert Schwaitzer, médico y pacifista, premio Nobel de la Paz en 1954: “La felicidad no es más que una mala memoria y una buena salud”.