LOS ROBOTS Autor: Isaac Asimov Ediciones Martínez Roca SA Estos relatos que giran sobre un tema predilecto de Asimov – los
robots – escritos a lo largo de un periodo que abarca desde 1939 hasta 1977, no están expuestos por orden cronológico, sino organizados por diversos apartados según la naturaleza de su contenido. En el primero, Los robots no
humanos , trata de robots que son o un perro o una caja o un automóvil. Este último cuento – Sally – es uno de los pocos en que Asimov describe robots peligrosos, capaces de atacar, e incluso de matar, como aquí lo hacen, a seres humanos. A lo largo de las muchas historias que componen los siguientes apartados - Robots inmóviles , Robots metálicos, Robots humanoides , sin embargo, esta idea se abandona en favor de robots creados específicamente para no causar daño a humanos, máquinas obedientes a las tres leyes fundamentales de la robótica. En general, la visión asimoviana de estas máquinas altamente evolucionadas nos recuerda a las del buen esclavo, o al obediente y en ocasiones hasta divertido buen salvaje. Así como la poderosa Compañía de robots y hombres mecánicos de los Estados Unidos es una versión apagada, a veces mordaz, pero siempre benévola, de cualquier poderosa multinacional americana – y aquí hablamos de ideología.
En algunos de estos
cuentos – como los que se agrupan bajo el apartado Powell y Donovan , o en la serie Susan Calvin – reencontramos a estos personajes como protagonistas de las distintas tramas. Powell y Donovan forman un dúo bromista y bien avenido y los cuentos en que aparecen están teñidos de un tono aventurero y humorístico a la vez. En cuanto a los protagonizados por la robotpsicóloga Susan Calvin, una fría y sexualmente frustrada científica, más bien se inclinan por argumentos dramáticos. Esto se pone especialmente de relieve en ¡Embustero! , en donde Susan estalla finalmente en un terrible arrebato de ira y destruye intencionadamente al inocente robot quien, después de todo, como cualquier electrodoméstico, sólo había intentado ayudarla. En el último apartado, Dos clímax , Asimov presenta dos historias que resumen su punta de vista de las relaciones hombre-máquina: El robot como amenaza en Qué es el hombre , y el robot bondadoso, en El hombre bicentenario . La primera me parece sumamente ingeniosa en los razonamientos empleados para explicar los peligros de la evolución robotiana: aquí la humanidad cae presa de los ingeniosos razonamientos de un robot y poco a poco, permite que la naturaleza se robotice, hasta que en algún lejano futuro se supone el hombre mismo quedará como una especie más, secundaria y dependiente de las máquinas pensantes. El hombre bicentenario , que el autor considera su mejor cuento sobre el tema, y sobre el que se ha realizado una poco lograda película, me parece menos interesante. Aquí Asimov se ocupó de un tema relativamente original en su momento: la evolución de un robot hasta convertirse, por propia elección, en un ser humano. Andrew, el robot que en su progresiva humanización va perdiendo sus metálicas ventajas y dejando atrás en el proceso su tecnológica inmortalidad, es una especie de Frankestein al revés, aunque a nuestros modernos ojos quizás, resulte un tanto insípido como personalidad.
En conclusión, más de quinientas páginas de cuentos en que el decano de la ciencia ficción americano nos da una visión de conjunto sobre su particular universo robotiano.