Kurt Vonnegut (1922-2007) no escribió novelas de ciencia
ficción en sentido estricto, pero se aproximó bastante. Hay
trafamaldorianos
aquí y en Matadero 5, y un escritor del género, Kilgore Trout, se pasea
por varios de los libros del autor narrando argumentos de novelas batatas (uno
de ellos aprovechado por Philip José Farmer para completar una obra que se
llamó Venus en la concha) y co-protagonizando una de ellas (Desayuno de los
campeones). Hay cuentos célebres de Vonnegut que sí son de ciencia ficción,
como “Harrison Bergeron” o “El gran coito espacial”, que apareció en las
Visiones peligrosas de Harlan Ellison.
La aproximación de Las sirenas de Titán se apoya en
que Winston Niles Rumfoord y su fiel perro Kazak viven en una nave espacial
dentro de una singularidad, un
infundibulum cronosinclástico, un fenómeno
ondulatorio que les permite viajar por el tiempo y el espacio, en una elipse
que abarca todo el
sistema solar y parte de Betelgeuse y un lapso de tiempo
indefinido, aunque por la misma naturaleza del fenómeno no pueden permanecer
más que unos pocos minutos en cada sitio. Esta curiosa circunstancia facilita
la creación de una religión universal y unificadora, capaz de garantizar los
milagros y la predicción del futuro: la Iglesia del Dios Indiferente. Pero una
serie de preguntas aún no han sido respondidas: ¿quién ha secuestrado a la
esposa de Rumfoord y al millonario Malachi Constant y para qué? ¿Quién está
detrás del ejército que se prepara en Marte para invadir la Tierra? ¿Hay vida
inteligente en el universo?
Las materializaciones sobre la Tierra de Rumfoord se han
convertido en una atracción y los curiosos se enloquecen por presenciar el
fenómeno, aunque Beatrice, la esposa del viajero involuntario, ha cerrado la mansión
familiar y no permite que nadie lo presencie cuando ocurre.
El problema es que por su capacidad para ver pasado,
presente y futuro, Rumford sabe que Beatrice será secuestrada junto al
millonario Malachi Constant, los obligarán a aparearse como ganado por los
marcianos, tendrán un hijo que se llamará Crono y vivirán toda suerte de
desatinadas aventuras por medio sistema solar.
Obra maestra del absurdo y la irreverencia, en Las
sirenas de Titán ocurre lo que no tiene que ocurrir, y lo que ocurre pone el
mundo patas arriba.
Dice Vonnegut: “Cada hora que pasa el Sistema Solar se
acerca treinta y cuatro mil millas al cúmulo globular M13 en Hercules... y
todavía hay algunos inadaptados que insisten en que no existe el progreso”.
“La fuente de energía más poderosa que fuera dable
concebir es la VULLS o Voluntad Universal de Llegar a Ser”.
“Toda la Historia de la Humanidad, con sus crímenes, sus
guerras, sus genocidios, sus holocaustos, no es más que el modo en que los
tralfamodorianos quieren hacer llegar a Salo una pieza averiada de su nave. No
existe lo que llamamos libertad”.
Y yo digo: si no leemos a Vonnegut, no sabemos que existe algo llamado
literatura. Las sirenas de Titán no se puede explicar, ni comentar, ni reseñar
ni resumir. Es una experiencia casi religiosa, si no fuera porque a Dios no le
importa...Sergio Gaut vel Hartman