Lucius Shepard,
un escritor norteamericano poco conocido en Hispanoamérica, escribió hace unos
veinte años esta
novela, Vida en tiempo de guerra (Life During Wartime)
extrapolando el conflicto de Vietnam a una posible guerra futura en
Centroamérica. Se trata de una guerra en la que los bandos se identifican
precariamente, hay disputas privadas dentro de la guerra principal y el uso de
armas de alta tecnología, drogas para aumentar la eficacia de los soldados y
entrenamientos sofisticados para ejecutar operaciones psíquicas secretas,
desembocan en un caos que recuerda sin mucho esfuerzo a Apocalypse Now, la
película de Coppola. Al mismo tiempo es, en las hábiles manos de Shepard, una
reflexión especulativa sobre la magia, el arte extremo y la locura.
La trama sigue
las andanzas de David Mingolla, un neoyorquino que se siente poco convencido de
lo que hace, a través de su viaje al infierno. Aunque no tiene mente militar,
Mingolla interpreta la realidad con agudeza y no tarda en descubrir que la
supervivencia depende de que se acepte a sí mismo como un guerrero. En algún
momento, y sin que él se percate de ello, es reclutado para formar parte de una
unidad de guerra psíquica y penetra en la selva para desempeñarse como un
agente especial con poderes paranormales. Al mismo tiempo
comprende que la
guerra no es lo que parece ser, y que él y todos los demás son peones de un
ajedrez absurdo que juegan dos familias desde tiempos remotos, una pelea
borgiana sustentada en razones sin sentido. Los personajes que se unen a David
a lo largo de su periplo de Guatemala a Panamá, en especial la que será su
compañera, Débora, una mujer con sangre india convencida de que, además, existe
una revolución posible y una lucha ideológica que vale la pena librar, cumplen
acabadamente con la función de articular las diversas partes de una novela
bellamente escrita. La sangre y la muerte no hacen perder de vista a Shepard
que el idioma crudamente descriptivo, las imágenes que orillan lo sobrenatural
y una ferocidad narrativa pocas veces vista son el motor que impulsa al lector
a seguir adelante y aceptar sumergirse en el horror de la guerra. Mingolla
también comprende que un mismo hecho puede tener infinitas causas y eso le
permite alcanzar el conocimiento y la redención.
Vida en tiempo
de guerra es una novela con varios niveles. Por un lado es un agudo estudio de
los factores que interactúan en la historia, y sus consecuencias. También es
una honda reflexión sobre el hombre en medio de la guerra. Y en última instancia
es la constatación de que hombre tiene un componente que lo equipara a los
depredadores, pero que al mismo tiempo se diferencia de ellos porque aún en las
peores situaciones puede dejar un espacio para el amor.Sergio Gaut vel Hartman