La historia da inicio a mediados del siglo pasado con el Dr Catkins —para la novela el descubridor de la cadena del DNA—
visitando a un enfermo mental en un escondido pabellón del hospital donde hace su residencia. Al entrar a la celda descubre al demente, posesionado, dibujando con sangre en su bata extrañas figuras que resultarán ser las primeras claves del DNA. Le dice que Satanás es quien se la entrega para que Catkins realice la investigación y desarrollo que culminará con la modificación genética del ser humano, al improntar (IMPRONTUM) la simiente del
Diablo (llegado el momento éste último le entregará en un frasco, bajo la personalidad de Beaulight Deville, el líquido rojo para fundirlo, en un
laboratorio de Albuquerque, con el gen a modificar). Esto lo hace para que la humanidad se vuelva una cuasi copia de él; la única forma, al ser la soberbia el común denominador del hombre, con lo cual piensa derrotar a Dios.
En otro sanatorio mental, en la época actual en donde está a punto de descifrarse el mapa del genoma humano, aparece el Dr. Moeller el cual ha sido internado porque desde niño ha distinguido la marca del diablo sobre el hombre: extrañas raíces que brotando del suelo envuelven los pies. Conocedor del peligro que amenaza a la humanidad trata de convencer a una enfermera, Deborah Queen, a que le ayude a escapar para impedir que lo realice Catkins y el demonio. Para ello le habla de lo que se posesiona de los seguidores del diablo y ella, al descubrirlo en algunas personas del hospital, le ayuda a escapar. Moeller, después de pasar a su casa por una arma, llega a Boston pues leyó que Catkins dará una conferencia en el Boston College, pero el Diablo le impide matarlo y a su vez lo mata. Al conocer del fin sufrido por Moeller, Deborah contrata al detective Matthews para que le ayude a investigar la verdad de lo sucedido.
En tanto, en New York, Kasey traduce, del Evangelio apócrifo de Santiago, el Apocalipsis y encuentra una frase que guarda extraña similitud con una carta que recibió del Dr. Brown que trabaja en el mencionado laboratorio biocelular de Albuquerque. Va allá a entrevistarse con él, pero no lo encuentra (Garrison, jefe de seguridad de Beaulight, lo asesinó unos días antes) y hace venir Kasey de New York a Roxana para que investigue, ya que solicitan mujeres para probar una nueva droga, dentro del laboratorio. Esta se inscribe en el programa y es Catkins, que llegó en el mismo vuelo, quien le da la bienvenida. Roxana no se toma las píldoras, pero sí el agua y es en ese líquido donde se halla la simiente de Satanás que vendrá a improntar su huella en el óvulo fertilizado por Kasey la noche que pasan juntos en el hotel de Grants, New Mexico.
Matthews y Queen, después de que cada uno por su lado descubren el poder contra el cual se enfrentan, se unen para luchar contra el diablo y en Albuquerque, después de una ardua vigilancia de Catkins llegan con él a esa ciudad, conocen a Frank Malone, beisbolista retirado, y los tres acuerdan destruir las instalaciones del laboratorio. El diablo, conociendo a los dos primeros, pero ignorante de Malone (el Arcángel Miguel, Moeller, lo esconde de su vista), le da instrucciones a Garrison para que lo impida. Garrison los mata y a éste, Malone, utilizando un bat, liquida.
Malone, informado por Matthews y Queen de la existencia de Roxana y el peligro que representa, la busca en New York y se casa con ella para matarlos. Y por fin un día se decide hacerlo. Escucha a Roxana subir las escaleras hacia el apartamento cargando a su bebé. Les dispara y le prende fuego a la vivienda.
En la calle, una enfermara cargando a un bebé y mirando hacia el piso que se quema, le dice a una señora, a la cual le cambió su hijo por el de Roxana, que se calle y conserve al que está vivo.