Hace unos meses decidí leer algo de Ray Bradbury, pues lo había demorado demasiado. Empecé con
Fahrenheit 451 y me llevé una grata sorpresa. Ahora he vuelto a este autor y ha sido una experiencia también muy enriquecedora. De no ser por algunas referencias que revelan la época en la que están escritos los dieciocho relatos que componen el manuscrito, bien podrían ser admitidos como un libro de prosa actual. Resulta curiosa la obsesiva referencia que tiene este autor con respecto a los “cohetes”, así como la naturalidad con la que integra en sus historias a los habitantes de otros planetas, igual que si fuesen humanos reubicados en Marte, Venus o Júpiter. Son estas historias, las que tienen una base
SciFi las que menos me han gustado, sin embargo, ese toque es algo inherente a su literatura y no es extraño encontrar continuas referencias a un posible futuro, visto desde la perspectiva del presente que habitaba Bradbury, está claro. Sorprenden algunos detalles de la tecnología que vaticina el autor en sus obras como la comunicación a distancia a través de tubos neumáticos, que recuerda a nuestro actual sistema de correo electrónico pero algo más rudimentario, más físico y menos virtual. También hace referencia a un futuro en el que los libros están malditos y prohibidos, trasfondo que utilizará para dar forma a
Fahrenheit 451 y su sociedad futurista. Hay muchísimos detalles en cada relato que despiertan la imaginación del lector y nos acerca al pensamiento de la sociedad de los años cincuenta con respecto a lo que sería el futuro. No cabe duda del derroche de originalidad en los escritos de Bradbury, bien lo demuestra aquí.
En cuanto al resto de relatos, algo más ajenos a la ciencia ficción más pura, no hay nada que objetar. Son narraciones fantásticas, con una imaginería sublime. Mientras las leía, me recordaron mucho a los capítulos de la serie
Más Allá del Límite; no sería una locura pensar que la literatura de Bradbury haya podido ser la inspiración de algunos de ellos, pues va mucho en esa onda. La historia de
El Hombre Ilustrado que da título a la obra y que sirve como nexo de todos los relatos, es magnífica y da pie a muchísimo desarrollo. Este librito ya fue llevado al cine en 1969 de la mano de Jack Simght y se dice que volverá a la gran pantalla en el 2013 bajo la dirección de Zack Snyder.
Como son un conjunto de historias cortas, su lectura resulta muy amena, si bien, como apuntaba antes, el tema de los cohetes resulta un tanto recurrente y puede resultar tedioso en algunos momentos. Por lo demás, es una lectura muy recomendable, cargada de imaginación y con una buena dosis de
SciFi clásico.