Cuernos es la segunda novela de Joe Hill, al que ya les ha dado por apodar el
Príncipe del Terror un tanto erróneamente debido a que es hijo del
Rey del Terror, el gran Stephen King. Primero, nos vistió con
El Traje del Muerto (Suma de Letras, 2007) y ahora, después de hacer un pequeño descanso con su recopilación de relatos
Fantasmas (Suma de Letras, 2008), vuelve con esta novela de lo más original. Este es otro de esos autores que sufren cierta aversión por parte de algunos lectores y, realmente, no entiendo porqué. Puede que sea su ascendencia lo que genera recelo, sin embargo, cabe decir que Joe Hill no mostró su identidad hasta que hubo alcanzado cierto reconocimiento y, aún hoy, no renuncia a su pseudónimo para seguir publicando. Pero centrémonos en su novela.
Principalmente, la historia gira en torno a la curiosa transformación que sufre Ig Perrish, principal protagonista e hijo de famoso trompetista, a raíz de una tremenda borrachera de la que apenas recuerda nada. Ig Perrish lleva un año sumido en un abismo personal tras la muerte de su novia y todo el mundo le culpa por ello, e incluso sospecha de él. Así, la mañana en la que empieza la novela, no sólo amanece con resaca sino con unos incipientes cuernos capaces de alterar la políticamente correcta conducta de todo aquel que se cruza en el camino de Ig. A partir de entonces todo girará, mezclando pasado y presente, en torno a lo sucedido a su novia Merrin y a los implicados en el asunto y, durante el proceso, Ig descubrirá secretos que tan sólo podrían confesarse al mismo diablo y que deberían estar guardados bajo llave.
Cabe destacar de esta obra su originalidad, algo con lo que ya nos sorprendió en
El Traje del Muerto (que pronto podremos ver en la gran pantalla de mano de Neil Jordan) y la calidad con la que nos la ofrece. No obstante, no es esta una novela que se pueda encasillar dentro del género del terror, sino que podría ubicarse más bien dentro de la fantasía-ficción en un sentido amplio del género.
Cuernos cuenta, además, con un halo de oscuridad y morbo en torno a la trama y sus personajes que llama la atención y no deja indiferente, si cabe hace más atractivo el mundo en el que se desenvuelve la historia. Uno de los puntos que considero fuertes dentro de
Cuernos es la configuración de los personajes, su intrahistoria y su psicología. Hill consigue hilvanar de forma compleja, y sin apenas apercibirnos de ello, una gran historia que sirve como excusa y motor a todo lo que sucede a lo largo de la trama y lo hace con una maestría madurada. Contiene además un increíble dinamismo de principio a fin que, sumado a la intriga mantenida durante casi toda la novela, hace que sea una lectura ágil, casi adictiva. Una novela que ahonda en la podredumbre del alma humana, en la oscuridad que alberga cada ser humano y en esos oscuros secretos y pensamientos que toda persona, aún se vean ridículos, poseen. Eso es lo terrorífico de esta novela, pero eminentemente se trata de una novela de ficción fantástica. Joe Hill nos hace reflexionar, a través de la historia y sus personajes, acerca de la religión, la ética y la moralidad, el amor, las relaciones personales, la amistad, la sensibilidad, las pequeñas y grandes cosas de nuestras vidas… Así, no es una novela que deje indiferente. Se supera con creces con respecto a la primera y da buena fe de lo que de este gran autor aún está por llegar. Como punto en contra quizá apuntaría hacia la cantidad de fallos ortográficos, gramaticales y erratas que contiene el libro y que, para una editorial como es esta, resulta impensable y afea en cierta medida el resultado de una escritura, a mi parecer, magistral que nada tiene que envidiar a la de su padre. Como apunte final, no obstante, diría que, tanto el autor como su obra, son un referente a tener en cuenta en la literatura de ficción actual, ya que dan un nuevo soplo de aire fresco al mercado editorial y, por supuesto, a la imaginación.