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Síntesis y críticas breves

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Cuentos de lugares y seres fantásticos.

por : Amain     

Autor : Olga Marta Pérez

  Uno piensa que el mar es el mismo, pero con ciertas circunstancias y el aparecer de la noche puede cambiar de opinión.

Casi siempre los barcos zarpan del puerto al amanecer; pero una goleta llamada Medusa, soltará las amarras dentro de unos minutos. Eso es porque su capitán, Erik, hace las cosas a su manera.
Erik lleva siglos navegando porque desciende de vikingos. El es un hombre de mar con historia, que recuerda todos sus viajes; por eso Papatino lo invitó a que capitaneara la goleta y lo llevara de regreso al hogar con Mamagorda, su mujer, y sus nietas Alicia y Pilar.
Horas después, la Medusa iluminaba el horizonte de la noche. Así, el sueño de Erik de continuar la búsqueda del María Soledad era un hecho.
 El capitán estaba tan emocionado que se mantuvo frente al timón hasta que descubrió el amanecer. Después, subieron los pasajeros enterados del nuevo rumbo, menos Mamagorda, suspirando con la idea de estar en su casa de Catey Arriba.
- Buenos días- saludó Palatino – hoy es un momento crucial, ¿Verdad Yon Silver?
El jubo asintió. Pero mirando al mar parecía mareado.
Pilar observó a Yon Silver y dijo: -Abuelo, tu jubo es un terrícola sin remedio-
Entonces Yon Silver, ofendido, quiso dar muestra de sus habilidades, pero calculó mal y cayó por la borda.
Solo Pilar se tiró para salvar al jubo, y después de cincuenta segundos lo logró, Erik tiró un salvavidas y llevó a Pilar y al jubo a bordo.
-Todo parece estar en orden-  dijo Erik.
Dos vueltas de tuerca parecía haber dado la goleta cuando encontraron la isla, habían decidido que Pilar sería la que bajaría.
Pilar fue en la chalupa y cuando la embarcación chocó con arena, supo que era el momento. Saltó para caer en la playa. Pero, aún desde el aire pudo ver varios ojitos que la miraban en el suelo.
Se quedó atónita, pues no sabía cómo no pisar a aquellos seres.
Finalmente le hicieron un espacio y pudo pasar.
-¡Estoy rodeada!- exclamó.
Pasó la vista en derredor, y vio a una piedra que estaba emocionada.
-Oh, tu vendrás conmigo- y la tomó.
 Después de agarrar otra piedra  y terminar su merienda se dio cuenta de que ya era mediodía, salió corriendo y se cayeron sus colores.
Cuentan que las piedras se dibujaron bocas, diciendo cosas incoherentes.
Horas después Rosálope cruzó el umbral de su isla contemplando duendes y cascadas.
Preguntó -¿Quién vive allá?- pues se veía una ciudad.
-Ahí vivimos- dijo un duende
-Quisiera visitar el pueblo- contestó Rosálope
-Tardaríamos cinco días, tenemos que atravesar ríos- dijo otro duende.
- ¿Por qué no tejen un puente?, pero me llevaría mucho tiempo, yo sola no puedo hacerlo.-
Los duendes trabajaron con empeño.
Pero Rosálope dijo - Debo regresar-
-Despreocúpese, somos buenos constructores-, y así fue.
Cuando tocó a Papatino, y llegó a la costa sufrió una transformación y se convirtió naballero Tino.
Una canción se dejó escuchar:
Soledad de mañana, que trajo en viento...
-¡Pronto seras rescatada, bella dama!- gritó.
Y la canción se escuchó de nuevo.
Tino avanzó por un corredor. Se sintió vigilado, pero no se intimidó.
Al final del corredor vió a 7 bribones y un dragón.
"Este es el dragón Saladino" pensó Tino.
Llegó a la torre. La dama dijo -Te esperaba caballero. Libérame antes de que el dragón despierte-


Tino lo hizo, y cuando estuvo liberada todo se convirtió en un carnaval. Sonó la sirena de la goleta.
Tino, se despidió de la dama y regresó a la goleta, ya convertido en Papatino.
Habían transcurrido cinco días y le tocaba bajar a Alicia. Alicia fue y se encontró con un cartel, que decía: No pase sin ser miembro o invitado. Espantapájaros dialogantes.
Estaban en discusión, un joven espantapájaros, llamado Ferdinando habló -Decidí no asustar a los pájaros- dijo - Dejarás de ser lo que eres- dijo un espantapájaros anciano.
-No- dijo Ferdinando -Seré amigo de los pájaros. Entonces Alicia dijo que era bueno, y se propuso para hablar con los pájaros para avisarles, y se reunió con Erik en la chalupa. -Mientras no se coman las cosechas- bromeó Erik al escuchar -Sólo detalles, capitán- dijo Alicia.
Le tocaba a Mamagorda, bajó y vió dos estatuillas, de cenicienta y pulgarcito, cuando alguien le dijo
-¿Desea algo?, soy el Guardián, cuido de las estatuillas hasta que despiertan por las noches.-
Mamagorda se detuvó y vió una estatua desconocida.
-Ella no es un personaje de cuento. Es de alguién que quizo venir, pero no pudo así que envió su imagen.
En ese momento las estatuas empezaron a cobrar vida.
El hada de la Bella Durmiente se acercó, tocó a Mamagorda con su vara olvidaríauso azul, la tomó de la mano y voló.
Pero supo que debía volver, y dijo que nunca los olvidaría, y así fue.
Más tarde, ante el capitán, siguiendo otro rumbo se encontró al María Soledad.
Erik reaccionó enseguida. Quizo enganchar la nave pero se le escapó, y se volvió más irreal. Unos peces voladores cargaron la cada vez más pequeña embarcación, hasta que los peces lo depositaron en sus manos -¡Por fin!- gritó Erik Pero el María Soledad se escurrió de sus manos. Erik dijo -No dejaré de buscarte. Mañana seguiré tras de ti. Quiza te regresen los peces voladores.


Publicado el: julio 17, 2009
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