Se trata de un thriler metódico, muy acertado en los tiempos que corren. Pocas veces se encuentra uno con una
obra de ciencia ficción que no trata de alienígenas del espacio, ni que transcurre en un futuro más o menos lejano. Es una monumental obra de más de novecientas páginas muy bien escrita.
Los protagonistas, científicos relacionados con el mundo marino, las prospecciones petrolíferas y la ecología, además de unos cuantos militares e industriales, van apareciendo según discurre la trama con todas las características que les hacen cercanos y familiares, unas veces como ese pariente sabelotodo, otras como el amigo militante del pacifismo o, incluso como los políticos que a todos nos ha tocado alguna vez sufrir. No dejaría de ser este un detalle insignificante y precisamente indispensable recurso de una buena novela si no fuera por la importancia que posee la trama básica en torno a la cual se mueven estos. Esta, no se descubre nada, es la certeza de la extinción de la especie humana mediante un recurso original, alejado por completo de asteroides estrellados, calentamientos terráqueos o cualquiera al uso manido y tan poco original con que el género nos suele regalar. Se nos presenta un insospechado y realista medio de extinción que a casi nadie se le habría ocurrido pensar y que, explicado con contundente amenidad, hace que algunos pelillos del cogote del lector se ericen de forma intempestiva.
El primero de estos personajes es un naturalista especializado en ballenas, con su amigo ecologista de extremos casi épicos, seguido de un científico de raza, cuya búsqueda de la verdad es mas importante que tener y obtener la razón, catedrático que a ratos investiga a sueldo de corporaciones industriales. Junto a ellos, algunos no se conocerán personalmente jamás, van saliendo al escenario otros que de una manera secundaria llegan a la misma conclusión. El ser humano esta condenado. Mientras que unos achacan este destino a las fechorías de nuestra especie, otros parecen estar en la idea de que los fenómenos que se presentan son cosas que, como vulgarmente se dice, pasan. Algunos incluso ven tras de ellos la mano de aláteres de algún Bin Laden atemporal e inespecífico y todos, tratan por sus medios de encontrar alguna solución que conjure el desastre.
Todo empieza con la desaparición de unos cuantos pescadores peruanos, pobres e ignorados que no llaman la atención al principio y continúa con las ballenas que súbitamente, parecen decidir dejar de ser amistosas con el hombre en el transcurso de una de esos viajes de pseudo-aventura tan de moda últimamente en los que los turistas menos pobres y menos ignorados, son paseados entre ellas en los lugares donde se dan cita regularmente. Después continúan apareciendo otros fenómenos cada vez más dramáticos en un cuidado crescendo que nos conduce desde este inicio tan heterodoxo y sorprendente, a una realidad ignorada por casi todos nosotros, y resumida en el hecho cierto de que el fondo de los mares terrestres es más desconocido que la mayoría de las superficies extraterrestres que están a nuestro alcance.
A lo largo de sus paginas, este autor nos ilustra sobre unos pocos conocimientos científicos tan fácilmente que sorprende lo lejos que estamos de saber cosas esenciales que podrían torcer de modo drástico nuestras pequeñas vidas.
Es pues, una ilustradora y entretenida obra que en Alemania, donde vive y trabaja el autor, a resultado ser un betseller de insospechado éxito.