En este libro Clarke nos cuenta la vida de Walter Franklin, desde que es reclutado por el Departamento Marítimo tras una
traumática experiencia en el espacio hasta que se convierte en un burócrata. Y al hacerlo, nos habla de un futuro en el que el hombre ha conquistado el mar y lo explota en beneficio propio: cultivando
plancton en la superficie de los océanos, pastorea rebaños de ballenas o empezando a hacer los primeros intentos para ordeñar a los grandes cetáceos.
Franklin demostrará ser un hábil guardián, logrará capturar al gran calamar que habita en las
profundidades y tendrá que enfrentarse al Thero, un hombre anclado en las creencias budistas y con un gran poder a nivel mundial, que pretende que el hombre sea más respetuoso con la vida y, en particular, con los grandes cetáceos.
Si bien la obra se lee bien; para mí, no se trata nada más que una de las obras menores de Clarke. Mejor que muchos otros libros de ciencia ficción, pero por debajo del nivel de calidad al que este autor nos tiene acostumbrados.
Es curioso, eso sí, como un maestro de la ciencia ficción muestra una profunda incapacidad para “imaginar” a las mujeres incorporándose al mundo laboral; dejándolas en casa, al cuidado de las niños, con la única aspiración de que los logros en el trabajo de sus maridos las lleven a poder disfrutar de una vida social adecuada.