En un mundo perdido en una galaxia olvidada, toda la existencia de sus habitantes gira en torno de la fabricación de
alfombras
de cabellos. Cada alfombra, una obra de arte en sí misma, necesita toda la vida de un hombre para ser creada y se realiza con los cabellos de las mujeres de la familia. Después, con el dinero de la venta de dicha alfombra se invierte en la que será la alfombra del hijo, y así desde siempre. Dichas
alfombras se envían al palacio del Emperador, un hombre venerado como un dios por su longevidad.
Pero pronto surgen algunas preguntas: ¿para qué podría querer el Emperador miles y miles de alfombras sobre todo cuando hay rumores de que ha sido derrocado?, ¿por qué se inició la labor de los
tejedores?, ¿realmente todas esas alfombras se han empleado en adornar su palacio?
A parte de las cuestiones que se plantean en él y que han de ser resueltas, la estructura del libro llama la atención por si misma. Cada capítulo ha sido narrado desde el punto de vista de una persona diferente y con esta acumulación de secuencias Eschbach crea un tapiz donde quedan reflejados: la naturaleza del poder, la corrupción a la que éste conduce, la inercia histórica, el miedo a los cambios o el sentido de la existencia.
Esta historia está llena de misterio, de intriga y también de reflexión. En ella se describen con detalle tanto sociedades como personajes. Eschbach proporcionando poco a poco la información necesaria, ata al lector a la historia y después va dando solución a los problemas que ha abierto. Un libro elegante, el primero de su autor, que en su día sacudió la ciencia ficción europea.