Metáfora sobre la fragilidad de la condición
humana cuando la brutalidad ignorante se hace cargo
del poder discrecional que regula las relaciones interpersonales. El nombre de la novela alude a la temperatura que debe alcanzar una fuente de calor para quemar por completo el papel de que están hechos lo libros y es, precisamente, un símbolo de la
violencia y la furia, el odio y el resentimiento de los ignorantes que, en un remoto futuro -sólo virtualmente- controlan la sociedad humana basados en una situación de hecho y tratan de deshacerse de sus peores adversarios: aquellos que leen y estudian en los libros, y naturalmente de los propios libros. Magnífica respuesta de una época y de un escritor iluminado a lo que estaba ocurriendo en buena
parte del
mundo con el control del poder militar y político por parte de animales de armas tomar, capaces de intentar extinguir el
fuego del alma humana con el fuego material de los lanzallamas, preparados para exterminar la resistente especie del libro. La obra conoció una versión cinematográfico por los setenta que recoge de manera adecuada el espíritu de inteligente advertencia sobre los riesgos de que las fuerzas de la guerra y de la violencia terminen por hacese del control de un mundo desamparado, en el que los intelectuales sólo se involucren lateralmente en los asuntos civiles.
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