El mundo recreado por Dune es tan complejo que
cualquier intento de describirlo en pocas páginas sería inútil. Por
lo tanto,
me limitaré a dar una somera descripción de las ideas fundamentales sobre las
que se apoya la narración de Herbert y que permitirá al neófito no perderse en
este breve estudio.
Grandes casas se reparten el
universo conocido,
gobernado por el Emperador Padishah Shaddam IV. Dos de las más importantes son
la casa Atreides, del
planeta Caladán y la Harkonnen, de Guiedi Prime. Así como los Atreides
son nobles y pacíficos, los Harkonnen son su reflejo oscuro: crueles,
despiadados y amantes de la traición y el engaño. Es un universo sometido a los
dictados surgidos tras el Jihad Butleriano, gran revolución que exterminó y
prohibió el uso de las máquinas inteligentes. En este contexto surgen los
mentats, computadoras humanas, y la Bene Gesserit, escuela de adiestramiento mental y
físico para estudiantes femeninas, cuya Reverenda Madre es la mayor autoridad
religiosa del universo conocido.
Arrakis, más conocido como Dune, es el tercero de
los planetas de Canopus. Las temperaturas en su superficie alcanzan los 350
grados, lo que hace extremadamente difícil la supervivencia de formas de vida
animales o vegetales. Nunca llueve en Dune. Este planeta es el único lugar de
existencia de la
Especia Melange, una sustancia de aroma parecido a la canela
que permite a la Cofradía
de Navegantes del espacio la realización de viajes espaciales. También es
conocida la Melange
por sus cualidades geriátricas y su poder adictivo. Su origen está ligado a los
gusanos de la arena gigantes de Arrakis, los cuales pueden llegar a alcanzar
los 400 metros
de longitud.
Dune es también el planeta de origen de los Fremen,
una tribu que ha adaptado su modo de vida al desierto. Un fremen es reconocido
por sus ojos totalmente azules, producto de la exposición a la especia. Ocultos
en sus sietchs, nadie sabe realmente cuantos fremen hay en Arrakis, y pocos dan
importancia a su existencia. Pero nadie sospecha el poder de esta raza capaz de
usar los Shai Huluds -los monstruosos gusanos de la arena- como medio de
transporte... y tal vez como arma.
Arrakis estuvo durante mucho tiempo bajo el yugo de
los Harkonnen. Pero durante el gobierno del Emperador Padishah Saddam IV el
control del planeta fue cedido a Leto Atreides, padre de Paul Atreides, cuya
madre, Jessica, fue una alumna destacada de las Bene Gesserit. En Dune el joven
Paul va a experimentar cambios en su consciencia, y una extraña profecía fremen
parece conducirle a un asombroso destino. Acontecimientos desastrosos se
ciernen sobre su familia, y a partir de entonces, Paul Atreides se convertirá
en Paul-Muad''Dib, líder de los Fremen y muy pronto figura vital que
conmocionará el orden del universo.El contexto literario de la obra
Dune fue publicada en 1966. Obsérvese que los
grandes clásicos de la CiFi
fueron publicados más de una decada antes: 1984 de Orwell (1949), Crónicas
Marcianas (1950) y Farenheit 451 (1953) de Bradbury, la saga de La Fundación de Isaac
Asimov (1951-1953), El Señor de los Anillos de Tolkien (1954-1955)... Este
distanciamiento de los grandes monstruos de la fantasía no es solo cuestión de
fechas. Dune es muy diferente a sus antecesores en más de un aspecto. Su
espíritu renovador, casi revolucionario, permitió dar un giro a la ciencia
ficción: A partir de entonces dejó las fantasías espaciales de naves brillantes
para narrar un futuro en el que los cambios se reflejan sobre todo en la
transformación intelectual de los hombres y sus estructuras sociales. Puede que
Herbert no influyese directamente en Huxley, pero desde luego Un mundo feliz
(1969) difícilmente podría haber surgido en los años cincuenta, donde pocos
lectores habrían aceptado una novela futurista sin aparatitos fabulosos ni
androides asesinos. Esta evolución de la CiFi ha conducido a la actualidad al retrato de
sociedades oscuras y desesperanzadas, cuyo reflejo es el Cyberpunk de Gibson.
Sin embargo, no podemos simplificar y decir que Dune se encuentra entre
Crónicas Marcianas y Neuromante. Dune está mas allá de clasificación o
comparación. Nadie hasta la llegada de Herbert se había aventurado tanto
especulando sobre la evolución de la mente humana, y dudo que alguien haya
nunca retratado una sociedad de miles (tal vez millones) de años en el futuro
en base a sus estructuras religiosas y ecológicas. Y casi para desafiar a todos
los que habían escrito alguna vez Ciencia Ficción se atrevió a crear un futuro
en el que la tecnología inteligente (computadoras, robots, androides...) está
destruida y prohibida por rigurosa ley interplanetaria. La novela, además,
transcurre casi en su totalidad en desiertos o rocas, y el papel de las naves
espaciales no es fundamental. Herbert convirtió estas aparentes limitaciones en
puntos de partida para una epopeya en la que el personaje va evolucionando
tanto física como, sobre todo, mentalmente desde su condición inicial de niño
hasta convertirse en un dios.