Un día nace en el país de Oz una
niña verde a la que sus padres llaman Elphaba. Ésta es su historia, desde que con sus dientes de tiburón arranca los dedos de su comadrona hasta que se convierte en la Bruja del Oeste, pasando por Shiz para hacer sus estudios, colaborando con los terroristas en contra del poder del Mago, luchando a favor de los derechos de los Animales, siendo espectadora del ascenso de su hermana Nessi, la que al fin se convertirá en la malvada Bruja del Este.
Más tarde la suerte querrá que una
casa caiga del cielo sobre la Bruja del Este, una casa de la que bajará una niña llamada Dorothy y su inseparable perro. Dorothy, que sólo quiere volver a su casa, acabará yendo a la Ciudad Esmeralda y, sin saberlo, se convertirá en un instrumento del malvado Mago de Oz.
Este libro, al cual han calificado como clásico de la
fantasía contemporánea, que tiene una secuela y ha inspirado un musical, en el que tenía expectativas, me ha defraudado. Para mí, el autor ha
puesto tanto hincapié en construir un país con una historia propia, con unas connotaciones políticas concretas, ha puesto tanto énfasis en explicar las motivaciones psicológicas de los personajes, que ha olvidado dotarlo de fantasía, de
magia, de acción y lo ha dejado reducido a una mera sucesión de escenas.
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