Este libro empieza con la disputa entre la Sociedad Cultural de Magos de Cork y el Sr. Norrell. Éste último se comprometerá
a efectuar un acto de magia en lugar y momento determinados; de forma que en el caso de que dicho acto no se realizase, él se retractaría públicamente de su afirmación de ser mago practicante pero, si el acto tiene lugar, tendrían que ser los miembros de la Sociedad Cultural los que se comprometieran a dejar de llamarse magos. Al final, el Sr. Norrel hará hablar a las estatuas de una iglesia y, precedido por la extraordinaria noticia, se traslada a Londres con la intención de ofrecer sus servicios a la Corona en su guerra contra los franceses; logrando dicho propósito el día que devuelve la vida a un joven que iba a casarse con un miembro del Gobierno. Más tarde entra en escena Jonathan Strange, perfecto
caballero inglés que tiene todas las virtudes de las que el solitario y huraño Sr. Norrel carece, el cual acaba tomándolo contra todo pronóstico como su discípulo impresionado por su capacidad para realizar magia. Se unen así dos visiones sobre la historia de la magia y el uso de la misma que pronto habrán de enfrentarse. Y mientras todo esto ocurre, la joven resucitada es presa de un
hechizo, consecuencia del trato que el Sr. Norrel tuvo que hacer con un duende para devolverle la vida, hechizo en el que también caerá, entre otros, la esposa de Jonathan Strange. La originalidad de este libro, extenso pero que se lee con facilidad, radica en que en él son igual de verdad tanto la guerra de los ingleses contra Napoleón o la batalla de Waterloo como la historia y hazañas del Rey Cuervo, el mayor mago de Inglaterra, cuya leyenda pervive aún pero no así su práctica de la magia. Y para apoyar y dar verosimilitud a todo el universo fantástico, perfectamente coherente con la historia de Europa del siglo XIX que todos conocemos, Susanna Clarke no duda en aportar información de todo tipo: biografías, anécdotas, citas, notas bibliográficas, nombres y fechas a pie de página que son, en ocasiones, tanto o más importantes que lo que realmente nos narra.