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Síntesis y críticas breves

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Cuentos completos

por : sergiogvh    

Autor : Fredric Brown
La madurez de un género literario como la ciencia ficción se pone de
manifiesto en realizaciones como ésta. Es posible
que Fredric Brown no
esté de moda y hasta cabe el aserto de que sus temas y enfoques luzcan,
hoy por hoy, como algo tremendamente anticuado. No obstante, la
posibilidad de abrazar a un viejo amigo al que uno vuelve a encontrar
después de muchos años ubica en segundo plano el hecho de que nos debe
dinero o que alguna vez discutimos por culpa del fútbol, las mujeres o
la política.
Brown era un gran cuentista y también un gran ultracuentista. Era un
gran novelista en el campo de la ciencia ficción y también lo era en el
del policial. ¿Qué hacía mal Brown? Tal vez no fue un buen padre y su
afición a la bebida —lo que se nota en la enorme cantidad de alusiones
al whisky que aparecen en los cuentos— lo colocan en una posición
sospechosa o precaria, según desde donde se lo observe. Pero esas
máculas poco tienen que ver con su legado literario. De lo que no tengo
dudas es que a Brown no le gustaba demasiado escribir, pero siempre lo
disimuló de maravillas.
Por supuesto, al considerar la obra corta completa de un autor no
tenemos más remedio que hallar cuentos que al publicar "lo mejor de..."
se esconderían pudorosamente en el fondo del ropero. Pero al mismo
tiempo es sorprendente descubrir, por lo menos en este caso, una
cantidad inusual de obras que no sólo pueden leerse con una sonrisa
benevolente, sino que además pueden paladearse sin rubores porque su
vigencia es total. He vivido una experiencia personal en este sentido
porque muchos de estos relatos fueron leídos en el Club de Lectura
Ucronía y el resultado fue sorprendente. Jóvenes que prácticamente no
conocían a Brown se mostraron encantados con estas ingeniosas,
punzantes e intensas ficciones.
Se ha dicho que Brown era pesimista. Sin embargo, es posible señalar
que en un buen número de estos cuentos aflora una gran preocupación por
la especie humana, que los dilemas éticos se instalan en un lugar
relevante y que embozada por una técnica fulminante y aguda aparecen
una serie de interesantes apuntes acerca de su tiempo y la estructura
de la sociedad. No hay que olvidar que la mayoría de estas obras fueron
publicadas durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, por lo
que no es un dato menor señalar que esta es la particularidad que los
impregna.
Los cuentos son 112. El primero data de 1941 y el último de 1965.
Escribió varios en colaboración con Mack Reynolds, el recordado autor
de "Interés compuesto", un clásico absoluto de los cuentos de viajes en
el tiempo. Aunque siempre escribió breves y brevísimos, el período
1941-1949 (que comprende el primer tomo) se caracteriza por contener
los más extensos. Entre ellos se destacan... tantos que reseñarlos
todos superaría los límites de esta nota. Intentaré, por lo tanto,
marcar los que más me impresionaron.
"Arena" (1944) anticipa de alguna manera las batallas estelares
"virtuales" que Scott Card convertiría en el tema central del primer
libro de la saga de Ender. "Carta a un Fénix" (1949) plantea una
original y provocativa cuestión que tiene que ver con la agresividad
humana y la extiende hasta abarcar tiempos y espacios dignos de
Stapledon. "Interludio oscuro" (1951) se mete con un tema que estaba
lejos de su resolución cuando el cuento fue escrito —suponiendo que lo
esté en nuestros días—: el sentimiento racista hacia los negros de gran
parte de la población norteamericana. "El cambalacheador" (1951) se
mofa de un modo casi esperpéntico de su propia afición a las bebidas
alcohólicas y riza el rizo de uno de los temas más caros a toda la
ciencia ficción: la invasión extraterrestre y cómo conjurarla. En "El
arma" (1951), con una apabullante economía de medios, trabaja la
cuestión de la responsabilidad de los científicos ante la sociedad y en
"La cúpula" (1951) demuestra que ese fue un año excepcional en su
carrera, ya que logra una obra maestra al ahondar en los miedos
profundos generados por la guerra nuclear y sus consecuencias.
Tal vez ustedes piensen que me excedí al enfatizar los cuentos "serios"
de Brown y que por esa causa dejé en segundo plano al humorista, al
satírico y tal vez cínico observador de las costumbres. Nada de eso.
Relatos como "Flapjack, los marcianos y yo", "Espectáculo de
marionetas", "Dibujante" y especialmente los cuentos de trescientas o
quinientas palabras como "Solipsismo", "Respuesta", "Vudú",
"Abominable" o "Margaritas", con sus giros sorpresivos y sus personajes
atrapados por situaciones absurdas, completa a la perfección el perfil
de este maestro inigualado.
Celebremos, por lo tanto, esta loable iniciativa de Gigamesh,
aplaudamos los prólogos y notas introductorias y por sobre todas las
cosas las completas bibliografías en inglés y castellano.
Sergio Gaut vel Hartman
Publicado el: marzo 06, 2006
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