Desde la última tentativa de invasión del sistema solar por los
insectores hace más de cincuenta años, la Tierra vive bajo
la amenza de una nueva invasión. De los
insectores se saben pocas cosas, salvo que disponen de una flota y una potencia de fuego muy superior a los escasos medios humanos, salvados in extremis en el último ataque por Mazer Rackham, piloto convertido en leyenda viva. Las naciones se han agrupado para unir sus fuerzas bajo un ejército internacional, y un programa militar para la formación de los futuros comandantes de la flota está en curso... pero el tiempo corre. Por eso la flota internacional recluta futuros soldados entre niños, todos ellos dotados de capacidades intelectuales fuera de lo común, desde su más temprana edad para formarlos en la Escuela de Batalla.
Andrew Wiggin, o Ender, como lo llama su querida
hermana Valentine, es un tercero, una excepción en un mundo superpoblado donde tener más de dos hijos es un delito. Ender es un niño pequeño, superdotado, presa del rechazo de los otros: es inteligente, sensible, solitario por fuerza del destino... y es un tercero, una anomalía, una excepción a la regla con un monitor conectado sobre su cerebro que supervisa el menor de sus pensamientos. Ya su hermano y su hermana fueron dos niños superdotados, pero las pruebas revelaron algunos fallos. Esta es la razón por la que los militares programaron su nacimiento. Llamado a convertirse en un gran estratega, nada más cumplir seis años, la flota lo envía a la Escuela de Batalla, un extenso complejo en órbita alrededor de la Tierra y completamente aislado del mundo. Ender deberá arreglárselas sólo frente a sus profesores, los alumnos envidiosos, la disciplina, las responsabilidades aplastantes, y sus propios miedos...
Los adultos piensan que solo él puede salvar el planeta, la raza humana: en él reposa la única oportunidad. A menos que su inocencia no permita realmente ese milagro...