En
Fahrenheit 451, Ray Bradbury describe una
sociedad en la que el
estado, utilizando un cuerpo de bomberos especializados
en provocar
incendios en vez de apagarlos, se dedica a quemar todos los libros que
son detectados en poder de la gente. El título está tomado de la
temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde: 451
grados
fahrenheit. En la sociedad de la novela, un millón de libros han
sido prohibidos. El punto de partida de tal política es que los libros
generan deseos que no pueden ser satisfechos e impulsan a unas personas
a destacarse por encima del resto, lo que les impide ser felices. Las
novelas hablan de gente que nunca existió y los libros de filosofía se
contradicen entre sí, sosteniendo argumentos opuestos que no conducen a
ninguna verdad irrefutable.
La trama sigue la evolución de Montag, un bombero que, desobedeciendo
las órdenes de sus superiores, conserva un libro y empieza a leerlo.
Descubre que el libro no es "nada", como afirma su jefe, sino que un
universo de posibilidades se abre en cada página. Montag advierte que
los lectores no son monstruos asociales y que una red de resistentes se
opone a la política de desculturización extrema y han pasado a la
clandestinidad, tanto para conservar los libros en la memoria como para
cambiar una sociedad injusta y absurda.
No obstante, las preguntas de Montag son nuestras preguntas. ¿Qué hay
detrás de las premisas que reglan la vida social? ¿Hacia dónde conduce
la
cultura del ocio, íntimamente emparentada con la del consumo? La
televisión, un intruso en los hogares, que llega para imponer sus
criterios y modas, ¿nos aleja de la libertad y nos obliga, de la mano
de la publicidad y las formas construidas por las grandes empresas
multimediáticas a abandonar el estudio de las ideas filosóficas y el
goce de la creación artística?
Ray Bradbury, nacido en Illinois en 1920 es uno de los grandes autores
de la variante más profunda y especulativa de la ciencia ficción. La
suya no es una literatura «de género» sino una herramienta para
profundizar en el efecto de los cambios que transforman la sociedad y
su influencia sobre los seres humanos. Su «¿qué pasaría si...» no es
una mera búsqueda de efectos impactantes, sino un modo de abordar las
cuestiones decisivas para el hombre contemporáneo, lo que lo ha
convertido en uno de los cuentistas y novelistas más importantes de la
segunda mitad del siglo XX. Tanto esta novela, como sus Crónicas
marcianas y los relatos de El hombre ilustrado y Las doradas manzanas
del sol, por citar sólo algunos de sus títulos más conocidos,
alcanzarían para ubicarlo en un lugar de privilegio que no puede ser
discutido.
En Fahrenheit 451 la gente está esclavizada por los medios de
comunicación masivos, los tranquilizantes, el conformismo y una
política oficial de destrucción de la cultura y el pensamiento. Las
pantallas de TV ocupan las paredes por completo y emiten programas
interactivos que pretenden simular formas de participación. Hay
igualdad, eso sí, pero no es la igualdad en la diversidad, sino la de
la prepotencia del Estado.
En la novela Montag, el bombero que logra salir de su actitud pasiva
casi por casualidad, descubre el atractivo de las ficciones, la poesía
de las palabras, y se convierte casi en un revolucionario, o en todo lo
revolucionario que se puede ser en una era de represión y vaciamiento
cultural. Bradbury entrega su visión esperanzada en el final, cuando
describe la comunidad clandestina en la que cada hombre es un libro
porque lo ha aprendido de memoria. Y esos libros se transmiten,
cerrando el círculo que lleva al contador de cuentos junto a la
hoguera, el hombre que puso la primera piedra para construir la cultura
que defendemos y que tantos quisieran ver destruida.
Sergio Gaut vel Hartman