Son 691 páginas. O sea que podemos considerarla una
novela larga. Aunque algún
purista podría argüir que estamos ocultando deliberadamente las que la editorial dedica en todas
sus publicaciones a promover una veintena de antologías que le quedaron
de clavo y siete títulos en rústica (colecciones Gaudeamus) que no
parecen haber corrido
mejor suerte. Claro que si el purista tuviera
razón aparecería un antagonista solicitando que se cuenten las páginas
dedicadas a reseñar todos los libros de la colección (51 y otra decena
anunciada como "en preparación"). Pero admito no haber leído
prolijamente las listas de títulos y el contenido de cada una de las
antologías. En cambio me preocupé por retener que la sobrecubierta es
de Garbi y Genezelli, que el
libro fue Printed in Spain, que el ISBN es
el 84-7002-356-X, que el Depósito legal fue inscrito bajo el número B.
15420-1983, que Acervo está en la calle Julio Verne, 5-7 y usa el
apartado 5319 de Barcelona-6, que la imprenta que intervino se llama
Gráficas Diamante y está en Zamora 83, Barcelona-18. También parece
importante que Silverberg le dedicó el libro a David Hartwell, Page
Cuddy y John Bush... que empujaron con mucha suavidad y que le
agradeció a varias personas de su conocimiento (de Silverberg, no del
lector).
Creo que debo disculparme. No leí 691 páginas. Los mapas los miré, los
observé, los contemplé, los traté de memorizar. Pero no leí 691 páginas
sino 684 y tal vez menos aún (todos los capítulos empiezan en página
impar y hay algunas páginas en blanco).
En fin, no es cuestión de impacientarse. Todos ustedes se estarán
preguntando por qué gasto tantas palabras en unas pocas páginas
marginales y no hablo de las seiscientas y pico que ocupa la novela. La
respuesta es muy simple: porque en todas esas páginas no pasa nada.
¡Nada! ¡NADA! Hay un Valentine que ha perdido su
corona y vaga amnésico
por un gran planeta (hurto a Vance), recolecta una troupe de
malabaristas, logra salir del interior de un dragón marino (hurto ya
saben a quién), recupera la corona y happy end al mejor estilo de Star
Wars I. Sí, la chica era plebeya, pero malabarista. ¡Ah! hay como diez
especies no humanas que coexisten bellamente con los humanos aunque se
nota que éstos son más inteligentes y astutos. Y eso es nada, ¡nada!,
¡NADA!
Eso sí: Silverberg ha logrado superar la esterilidad. Ahora se está
convirtiendo en un escritor prolífico, haciendo gala de una cornucopia prodigalidad, en un
fabricante de... (autocensurado). Esperemos entonces, las Crónicas de
Majipur que promete la solapa. Ansiosamente.
Sergio Gaut vel Hartman.
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