La novela se inicia, cuando Michael Henchard y su esposa Susan se detienen a comer en un parador. Allí el borracho Henchard vende a su esposa y su bebé Elizabeth-Jane, a un tal Newson, en una extraña subasta. La mañana siguiente, el arrepentido Henchard busca en todo el pueblo a su esposa e hija. Le resulta imposible encontrarlas, entra en una iglesia y hace un juramento: que no probará alcohol por veinte años, el mismo número de años que ha vivido. Pasan 18 años y se presume que Henchard está muerto. Lady Susan y su hija llegan a Casterbridge y se enteran que Henchard es el alcalde.Los padres se encuentran y para prevenir que Elizabeth- Jane se entere de su desgracia, deciden casarse de nuevo. En los dominios de Henchard, Elizabeth es cortejada por Farfrae, el joven administrador. Cuando Henchard se entera, despide a Farfrae. Poco tiempo después, Lady Susan cae enferma y fallece. Luego de su muerte, Henchard descubre que Elizabeth no es hija suya sino de Newson. Cuando Elizabeth conoce la verdad, deja la casa de Henchard y recibe la protección de Lucetta una conocida de Henchard. La sociedad de Casterbridge, en el pasado la ha ligado con Henchard, a despecho de la considerable diferencia de edades y luego de la muerte de Lady Susan los rumores de su matrimonio se renovaron. Elizabeth presenta a Lucetta con Farfrae, con quien planea casarse. Elizabeth y Henchard hacen las paces y ella toma a su cargo la administración de su hogar. Los malintencionados organizan un evento caricaturesco, un humillante desfile mostrando a Lucetta y Henchard juntos. Tiene lugar una tarde en que Farfrae no se encuentra allí. Lucetta se desmaya tras ver el espectáculo y cae gravemente enferma. Poco tiempo después muere. Luego, Newson, quien aún vive, llega a casa de Henchard a indagar por Elizabeth-Jane. Henchard le dice que ella está muerta y Newson se entristece. Elizabeth y Farfrae renuevan su relación amorosa. El destino reúne a Elizabeth con Newson y ella se entera de la mentira de Henchard. Incapaz de enfrentar a Elizabeth y Newson, Henchard deja el pueblo. Luego Farfrae y Elizabeth anuncian su matrimonio. Henchard regresa a Casterbridge la noche del matrimonio para ver a Elizabeth-Jane, pero ella le desaira. El vuelve a alejarse, tras decirle a ella que nunca más volverá. Ella pronto se arrepiente de su frialdad y va con Farfrae en busca de Henchard. Por desgracia, lo encuentran demasiado tarde, descubriendo que ha muerto, completamente solo, en su región. Ha dejado un deseo: que su última voluntad es ser olvidado.
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