REQUIEM POR PERU, MI PATRIA
AUTOR: HERBERT MOROTE.( 1935)
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Es un
análisis descarnado y sin piedad del Perú, un análisis que duele por que es real, tan real que uno comprende el porque un país, una
PATRIA puede morir cuando ya no tiene futuro.
Empieza recordando el
olor de nuestra patria antes de…,olor a todo lo bueno, olor a todo lo natural, olor a todo lo hermoso…y sigue diciendo que al regresar de una ausencia de 20 años, la encontró muerta y violada durante 10 años por un villano llamado Fujimori.
Describe su inmenso odio y dolor hacia todos los que causaron la muerte de nuestra patria, desde gobernantes ineptos y corruptos hasta aquellos que no cumplen a cabalidad sus deberes ciudadanos haciendo de nuestra sociedad un lugar indigno para la vida. Mención especial le merecen los criollos de
mierda y los limeños de mierda, sector de la población abusiva, sobre todo con el indígena.
De su pluma no se escapan ni la precariedad de sus símbolos, la pobreza de sus vecinos y el sueño de la integración, ni la “riqueza del Perú” que
señala como un mito porque en realidad los mismos peruanos hemos terminado con todas sus riquezas naturales: cultivos de la sierra, minerales,
riqueza del mar, debido a políticas equívocas que han llevado al Perú a la condición de paupérrimo.
Deshace la mentira de que en el Perú hay familias muy ricas…si lo fueron, ya no lo son más; de allí la fuga de capitales y talentos que se da porque el entorno no es adecuado para surgir.
Habla de la gran delincuencia que invade Lima y del surgimiento cada vez mayor de barriadas, pueblos jóvenes, asentamientos humanos, etc. Donde la vida se desarrolla en condiciones infrahumanas.
Después de hacer una somera galería de quienes nos han gobernado, todos incapaces, señala al último de ellos: Toledo.
hace una defensa tierna del indio, señalando que no es sanguinario sino resentido pues nunca se le tomo en cuenta, como sino fuera peruano.
Señala que diversos modelos dieron por resultado nuestra idiosincrasia de la cual nadie se libra: gente común, historiadores, escritores, ni políticos.
Designa como una de las pocas bondades del Perú, su ubicación favorable en caso de una guerra atómica, ya que en tiempos de paz, el Perú no es paso obligado para ningún sitio lo cual es una circunstancia tremendamente desfavorable.
En cuanto al terrorismo que no ha desaparecido ni desaparecerá hasta que cambien las circunstancias de desigualdad y rencor que lo originaron, hace hincapié en un párrafo de las conclusiones de la Comisión de la Verdad dada a conocer el 2003 donde se señala que es la causa del terrorismo la discriminación cultural, social y económica presentes en la sociedad peruana y la indiferencia de las autoridades y los ciudadanos frente a ésta, haciendo imposible convivir con el desprecio que acarrea daños tangibles.
No se salva del virulento análisis la iglesia católica que permitió las injusticias, es decir, la jerarquía católica, ya que hay curas de pueblo y religiosas que actúan dentro de los cánones y gracia del amor a Dios.
Un vistazo rápido a los Poderes del Estado nos permite ver que por doquier campea el vandalismo y la corrupción, además de la falta de preparación.
Recordemos que nuestros símbolos no son nuestros. Nuestra bandera del Tahuantinsuyo fue sustituída por la creación de un militar argentino, luego no es nuestra; nuestro himno asegura que somos libres, siendo que nunca lo fuimos; nuestro escudo representa nuestras riquezas en los tres reinos naturales y no es así nuestros representantes debían ser la anchoveta, la papa y el vanadio.Según todo lo dicho, nuestra patria, el Perú, no resucitará jamás, surgirá otra en su lugar donde habrá honradez, libertad y justicia
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