Segundo libro de la
saga de Crepusculo, donde continuamos viviendo el romance entre Bella (humana) y Edward (vampiro), cada
vez crece más el amor, el deseo, la soledad, la tristeza y desesperanza en este relación peligrosa, pero sobre todo nacen nuevos amigos, nuevas alianzas y sobre todo nuevos sentimientos.
El libro empieza narrando un sueño que tiene Bella donde es una viejita igual a su abuela (ella tiene mucho miedo a envejecer, pues su amado novio se había congelado en los 17 años y eso la atormentaba enormemente). Este sueño lo tiene justo el día de su cumpleaños No. 18. Alice, la hermana de Edward, le prepara una fiesta con su familia de vampiros y le llevan regalos y comida, la cosa pintaba muy bien, así que empieza a destapar los regalos, para su mala suerte se corto un dedo y empieza a sangrar en medio de todos esos vampiros sedientos. Como es de esperar Jasper (el más reciente miembro de la familia) no puedo controlar su sed y se lanzo sobre ella, sin embargo Edward lo detuvo y pudo alejarla de él, quedando sumamente asustado de lo que podría pasarle a ella por un error tan insignificante. Así las cosas él empieza a alejarse, pues teme por su vida y decide que lo mejor es irse y permitir que pueda seguir como humana sin riesgo alguno.
El decide dejarla diciendole que ya no la ama y ella queda abandonada y sumida en un dolor profundo, aquellos que alguna vez se han sentido así, se verán muy identificados con esta situación de soledad, vacio, ganas de no vivir, hundimiento, debe ser el sentimiento más aterrador de todos y la escritora logra transmitirlo: “El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa. Incluso para mí...“
Un día en medio de su desesperación, tristeza y dolor decide saltar de un acantilado, donde antes había visto saltar a los amigos de Jacob, pues justo ese día estaba deseosa de escuchar la voz de Edward. Así que salta, pero no contaba con que la marea iba a subir y casi se ahoga, si no es por la ayuda de Jacob y Sam hubiese muerto, aunque feliz porque había visto y escuchado a Edward todo el tiempo. Cuando recobra el conocimiento y se da cuenta que Jacob la salva y está viva, empieza a sentir que tal vez es hora de darle una oportunidad a su amigo, que aunque no lo ama como amaba a Edward, tal vez podría ser un buen escape a esta soledad y tal vez él la entendería y podría aceptarla, estaba en este dilema camino a su casa, cuando el lobo se da cuenta que tiene una visita de un vampiro, ella se emociona cuando ve el carro de Carlisle y descubre que alguno de ellos vino a visitarla, dejando la idea de un romance con Jacob a un lado.
Pasan varias cosas en ese nuevo encuentro entre Bella y Alice, quién ha venido porque pensó que Bella había muerto, muere un amigo del padre de Bella y Alice se queda un par de días por petición de Bella para acompañarla. Sin embargo al día siguiente Alice le dice que Edward piensa que ella a muerto y va ir a Italia a que los Vulturis lo ejecuten. Bella no comprende que pasa, se pregunta: porque iba a querer matarse si ya no la quiere ¿?, sin embargo a pesar de este pensamiento ella está dispuesta a hacer lo que sea para que no lo maten, pues no logra imaginar que será de su vida si él no vive, así no sea con ella. Por lo cual decide seguir el plan de Alice e ir en busca de Edward. Jacob le ruega que no vaya y le pide se quede allí con él y con Charlie, que se olvide de los vampiros y elija una mejor vida con él. Si embargo ella esta decidida en ir en busca de Edward y se marcha con Alice, dejándole una nota a su padre…
En Volterra paso de todo, logró salvar a Edward y a pesar de que casi mueren en el intento, logran salir sanos y salvos, eso sí con una condición: “Bella debía convertirse en vampiro, cuanto antes”, Edward seguía reacio a permitir esto, pero ella cada vez veía una luz en el camino, aunque pensaba que Edward no quería estar con ella, eso no le importaba, porque creía que cuando fuera fuerte y hermosa, el no podría resistirse y volvería con ella. Pues ella tenía claro que “No importaba cuánto tiempo pudiera llegar a vivir; jamás podría querer a otro.” Y eso era lo único que le importaba.
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