Lucencio, joven de Pisa, llega a Padua en compañía de dos criados: Tranio y Biondello, cuando oye un alboroto en la casa
de Bautista Minola, donde Katherina está increpando a su hermana Blanca y a sus pretendientes Gremio y Hortensio. Cuando Lucencio ve a Blanca, se enamora perdidamente de ella.
Bautista informa a los pretendientes de Blanca de que ella no saldrá ni podrá ser cortejada hasta que alguien se despose con la enojona Katherina, pero que agradecería que le buscasen maestros que continuaran la formación intelectual de sus hijas. Lucencio, observando a la lejanía aquella escena, planea cortejar a Blanca haciéndose pasar por profesor de latín y para ello dispone que su criado Tranio le suplante y lo presente ante Bautista como un reconocido profesor de dicha lengua.
Por otra parte, uno de los pretendientes de Blanca, Hortensio recibe la visita inesperada de su amigo Petruchio a quien acompaña su criado Grumio. Petruchio es un fanfarrón acababa de heredar las posesiones de su padre Antonio y ha decidió viajar a Padua en busca de una esposa con fortuna. Ante esta situación Hortensio decide comentarle su dilema e intenta convencerlo para que despose a Katherina, idea que le gusta puesto que ésta es una mujer rica. A cambio Hortensio le pide a Petruchio que lo presente a Bautista como un profesor de música y así poder hacer la corte a Blanca.
Al día siguiente se presentan en casa de Bautista el falso Lucencio (que es el criado Tranio) con un profesor de latín (el verdadero Lucencio) y Petruchio con un profesor de música (Hortensio disfrazado). El falso Lucencio anuncia su interés por desposar a Blanca y Petruchio el suyo por Katherina.
El encuentro entre Petruchio (disfrazado de profesor) y Katherina es un desastre, ella se torna muy arisca y él responde con gran ironía, sin embargo al final Petruchio anuncia su boda para dentro de una semana y abandona Padua por motivos personales.
El día de la boda Petruchio llega tarde, mal vestido y borracho pero consigue aunque de manera extraña, casarse con ella. Aludiendo de nuevo motivos personales abandona Padua antes del banquete llevándose a su nueva esposa.
Katherina llega a su nueva casa agotada del viaje mientras Petruchio la sigue tratando de manera irónica, buscando cualquier excusa para no dejar comer ni dormir a Katherina y así "domarle" el carácter.
Entonces llega el día que deben volver a Padua pues les han anunciado la inminente boda de Blanca con el falso Lucencio (Tranio). De camino a Padua se cruzan con un viejecito con el que Petruchio que resulta ser Vincencio, padre de Lucencio, que va a Padua para tener noticias de su hijo. Pero en Padua le espera una situación para nada normal: Su criado Tranio, se hace pasar por su hijo Lucencio y un pedagogo se está haciendo pasar por el mismísimo Vincencio… y todo para que el verdadero Lucencio pueda acercarse a Blanca.
Cuando el verdadero Vincencio llega a Padua acompañado de Petruchio y Katherina, inicia una confusión ante tanto cambio de identidades. Luego de algunos apuros todo se soluciona cuando el verdadero Lucencio cuenta toda la verdad y anuncia que se ha casado en secreto con Blanca. Todos se alegran y van al banquete donde Lucencio, Hortensio (ahora casado con una viuda tras abandonar su idea de cortejar a Blanca) y Petruchio apuestan 20 coronas para ver quien tiene la mujer más obediente de todas. Dicha apuesta la gana Petruchio al quedar demostrada la obediencia de Katherina quien ha dejado de ser la bravía mujer que todos creían.