Tiene 10 años la niña cuando empieza la narración de sus desgracias en Gateshead Hall. Jane Eyre de poca belleza
y huérfana, a la muerte de su tío queda al cuidado de la viuda Reed; una mujer altiva y arrogante que la odia y permite que sea maltratada por sus primos Juan, Elisa y Georgina Reed, jóvenes malcriados, arrogantes y groseros. Al ser menospreciada por la tía, los primos y sirvientes que le recriminan continuamente el ser pobre, estar sola y ser fea; se decide enviarla a un internado contrariando el último deseo de su esposo.
Así llega asustada y temerosa Jane a la Institución para niñas huérfanas llamada Loowood donde las calumnias de La Señora Reed al director de la institución el Señor Brocklehurst la persiguen y la hacen ganarse una mala reputación y por ende castigos y reproches. En medio de tristezas y necesidades transcurre su niñez, entre la disciplina de un lugar en el que siempre falta la comida, el calor y es hábito continuo aguantar hambre y frío. Entonces llegan las enfermedades y la muerte a la Institución y se hacen evidentes los malos tratos. Jane vive la pérdida de su mejor y única amiga: Elena de entre tantas otras niñas muertas y como consecuencia, la Institución mejora un poco y cumple 16 años de su vida como alumna habiendo aprendido dibujo, piano, y francés lo que le permite trabajar como profesora por dos años más de su vida en el orfanato Loowood.
Durante todo este tiempo ella pierde contacto con su tía y reflexionando hacia su futuro, al cumplir 18 años decide dejar la institución. Siendo ya una mujer independiente y con ganas de cambiar de ambiente llega a Thornfield como institutriz de Adela una niña francesa al cuidado del Señor Rochester. La construcción es agreste y de gran tamaño y está ubicada entre plantas de espinos que le dan poca visibilidad. Enfrentada al misterio que acompaña la vivienda, y junto con la señora Fairfax, ama de llaves, se suscita una rutina de compañía mutua, amistad y trabajo que solo es rota cuando Jane por un accidente en una tarde de paseo por el pueblo conoce a Eduard Rochester amo y señor de Thornfield.
El es un hombre rudo y mayor, su apariencia no es la de un galán, es fuerte, moreno, inteligente y apasionado, sin ningún atractivo físico especial aparte de su personalidad interesante y vivaz. Jane solo una institutriz desde el inicio es un enigma para Eduard que con su forma de ser y pensar se muestra cautivado. Como resultado inesperado de esta relación, surgen sentimientos nuevos y correspondidos entre los dos, que siendo intelectualmente acordes se tratan con igualdad y respeto. Luego de varios meses de convivencia y muchas situaciones costumbristas de la época, se mezclan sucesos misteriosos y románticos a la vez entre Jane Eyre y Eduard Fairfax Rochester.
El día de la boda, conocida solo por los más allegados, se revela que Eduard mantiene escondida desde hace muchos años a su esposa, una enferma mental en Thornfield. Solía el señor Rochester ausentarse lo más del tiempo posible, evitando así esta situación de infelicidad y amargura; hasta el día que conoce a Jane, y al enamorarse de ella decide mantener todo en secreto. De no haber sido por sucesos que implicaron al hermano de su esposa enferma, probablemente lo habría logrado.
Jane al enterarse y considerando esta relación prohibida y sin solución huye para evitar que la tentación apodere de ellos. En el proceso Jane desaparece sin dinero, comida, o equipaje. Perdida y sin nadie a quien recurrir, con hambre y con el corazón destrozado es auxiliada por unas manos caritativas que siguiendo el curso del destino resultan ser sus parientes. Trabaja con ellos como profesora y al cabo de un tiempo se entera que un tío, hermano de su padre ha muerto y le ha heredado veinte mil libras y por tanto ahora es rica. Jane cambia su vida totalmente al verse ahora con familia, hogar y dinero cuando en el pasado todo fue diferente.
Piensa en su amado, y luego de repartir la herencia entre su familia se encuentra con el dilema de aceptar en matrimonio a su primo quien desea emigrar a la India como misionero. El instinto la aconseja y parte a buscar a Eduard cuando lo escucha una noche llamarla. Al llegar a Thornfield encuentra el lugar deshecho por un incendio, y la noticia de que Eduard aún vive la alivia del temor de haberlo perdido. Se encamina a otro lugar, Ferndean donde le informan que está viviendo ahora el señor Rochester, pero que ha quedado ciego e inválido, como consecuencia de la desgracia en Thornfield en la que su esposa perdió la vida. Con la alegría del encuentro y más necesitado que nunca Eduard se casa con Jane como perfecto final, reflejo de la mentalidad romántica de esa época en Inglaterra.