¿FRANKENSTEIN OTRA VEZ?
En Estados Unidos un grupo de investigadores ha logrado un embrión transgenético que podría haber sido transplantado a un útero, pero que fue destruido después de 5 días de desarrollo “in vitro”.-
Esto significa que el patrimonio genético de los organismos humanos puede ser modificado.
Se abre la posibilidad de utilizar estas técnicas para la terapéutica genética, destinada a corregir ciertas anomalías estructurales del genoma humano, que están directamente relacionadas a muchas patologías incurables actualmente.
En otras palabras ya es posible hacer injertos sobre determinadas células de una persona enferma, de fragmentos de información
genética para corregir y reemplazar las mutaciones producidas por una afección específica.
El éxito, que hoy conmueve a la comunidad de biólogos de la reproducción, se logró al integrar, por manipulaciones complicadas, en el seno del genoma de un embrión humano, por intermedio de un virus, un GENE, que dirige la sintesis de una proteina ya conocida en su acción terapéutica, pero que en esta vez fue marcada con sustancias fluorescentes, para que fueran observables actuando en vivo y en directo por una tomografía axial computarizada de uso común en cualquier hospital.
El mismo objetivo podría ser obtenido, modificando, el genoma de las células masculinas o femeninas, antes de proceder a una fecundación “in vitro”. Esto ya se realizó , también en ESTADOS UNIDOS, pero sobre huevos de gallina en el 2007.
Ya se producen lineas de células madres o indeterminadas, a partir de embriones transgénicos de ratones, en forma cotidiana en muchos laboratorios en el mundo.
Se advierte que esta manipulación sobre embriones humanos, puede dirigirse ya no solamente a corregir anomalías genéticas, sino hacía objetivos, no terapéuticos, de AUMENTAR las capacidades de un organismo humano.
Hay que suponer que estos mecanismos de biología asistida, ya bien dominados, pueden dirigirse hacía MEJORAR ciertas características físicas y cognitivas para obtener hombres y mujeres más fuertes y más inteligentes.
La manipulación para obtener un ser humano, en un laboratorio, ha dejado de ser una divertida ficción literaria,de la novela, creada por la escritora inglesa MARY SHELEY, esposa del gran poeta BYSSHE SHELLEY (1.792- 1.822), quien la publicó en 1818, bajo el nombre de “FRANKESTEIN”, el nombre de un médico aprendiz de brujo, que creó un cuerpo humano a partir de trozos de cadáveres, y el cual después de darle vida, resultó monstruoso. Esta posibilidad tecnológica, que la escritora había discutido y comentado en varias oportunidades con su amigo el poeta romántico BYRON (1.788-1.824), sirvió como un tema terrorífico para el cine de las tres primeras decádas del siglo XX.
Efectivamente, un estudio de la Universal, filmó una película en 1931, bajo la dirección de JAMES WHALE siguiendo las ideas de la novela de MARY SHELLEY . La interpretación del monstruo humano creado a partir de trozos de cadáveres,estuvo a cargo del actor BORIS KARLOV.
El monstruo creado por el jóven doctor FRANKESTEIN tenía un cerebro anormal, que no podía ser reparado y se volvió un ser incontrolable.
Hasta ahora se habían podido obtener “in vitro”, con fines investigativos, embriones humano-animales, unas verdaderas QUIMERAS. Las QUIMERAS según la fábula, eran seres que vomitaban llamas, tenían cabeza de león,vientre de cabra y cola de dragón.
Se obtenían colocando el núcleo de células humanas- extraídas especialmente de enfermos- sobre ovocitos animales ( conejos o bovinos), y por ley reglamentaria no se les dejaba vida por más de 14 dias y no podían ser implantadas en un útero.
Pero la revolución de las nuevas tecnicas consiste en que permiten injertar sobre el mismo paciente, fragmentos de información genética, para que suplanten las mutaciones producidas por una enfermedad.
En ciertas circunstancias podemos dominar el ADN y establecer una terapia genética. Pero la Genética no es tan exacta como parece, porque no podemos introducir el GENE de la salud. En los casos positivos, en que el GENE bueno ha prosperado es porque ha transferido una ventaja considerable a las células tratadas, antes que aportar algo cualquiera al organismo.Las medicinas han curado las células y a sus vez las células han salvado al enfermo. Pero este no era su objetivo: estos animales microscópicos (las células), una vez sanadas han devorado los microbios que las amenazaban, por puro apetito y no por devoción desinteresada.
Nuestro cuerpo no es sino un escenario donde millones de seres vivos se adaptan, por medio de equilibrios transitorios y que sin tener conciencia de lo que hacen, establecen un conjunto de intereses temporales que culminan en nuestra organización vital.
Esto se aplica en terapéutica para tomar en cuenta que no se puede tratar el organismo ignorando el interés y el equilibrio de sus habitantes.
El ser humano debe desprenderse de la sensación de ser un todo, que ignora su relación cotidiana con la sociedad de animales microscópicos que viven dentro de él, y no puede seguir considerando sus células como prisioneras
El genoma humano, un conjunto de grandes moléculas a base de ADN, han sido capaces de emerger y sobrevivir por haber sido los más probables y más estables.
Y estos genes asociados a caracteres específicos ya comienzan a ser estudiados y aislados para su uso en terapéutica, y porque nó a mejorar la especie humana. Esta última posibilidad todavía es vista con cierta desconfianza, porque ya sabemos que en una sociedad de libre mercado, los más ricos, pueden controlar la produccion de hombres mas´fuertes y más inteligentes, como hoy se hace con la extracción de petroleo.
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