El
shock desorienta, hace vulnerable
al individuo. Una sociedad shockeada por un cataclismo, una
dictadura o una guerra, es propicia para implantar políticas económicas de choque que empobrecen a países enteros. La
doctrina del shock, fue empleada por la CIA, para desarmar a los prisioneros. El Premio Nóbel Milton Friedman y sus discípulos de la Escuela de Chicago, comienzan a aplicarla en la economía a partir de la dictadura de Pinochet, que luego se extiende a la Argentina y demás países latinoamericanos, en Irak durante la guerra, en China, en Asia luego del tsunami, entre otros ejemplos. La pobreza que invade tales países es producto del
capitalismo salvaje implantado por conglomerados industriales y políticos que despiadadamente se aprovechan de los desastres para enriquecerse a costa de la vida de poblaciones enteras. Pero el shock es un estado pasajero, si estamos alerta y sabemos lo que está sucediendo podemos protegernos y hasta vencer al monstruo del capitalismo del desastre.
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