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Shvoong Principal>Libros>Poesía>Reseña de Laberinto de fotuna

Laberinto de fotuna

Reseña del Libro   por:pakonet     Autor : Juan de Mena
ª
 
Comentario de Laberinto de fortuna.
Por Francisco Puente.
El Laberinto de fortuna
es la magnum opus
de Juan de Mena. También es conocido como Las trescientas
por sus 297 estrofas. La obra es «un extenso poema narrativo[1]» donde el poeta nos cuenta, como en un influjo poético, es llevado en el carro de Belona al palacio de Fortuna; allí es guiado por «una donzella tan mucho fermosa / que ante su gesto es loco quien osa / otras beldades loar de mayores[2]», que no es otra más que la mismísima Providencia que desea revelarle algo. El poeta, completamente embelezado con una visión del mundo estratosférica, se entretiene mirando los reinos y tierras más lejanas hasta que Providencia le revela el porqué le ha sido permitido a su «umano seso[3]» el estar en ese sitio: Le revela tres ruedas, «las dos que son quedas, la una contiene / la gente pasada, y la otra futura; / la que se buelve en medio procura / la que en el siglo presente detiene[4]». Cada rueda contiene siete círculos concéntricos regidos por un astro patrono, a saber Diana (de los castos y cazadores), Mercurio (de los consejeros, viciosos y codiciosos), Venus (de los amadores), Febo (de los sabios y prudentes), Marte (de los guerreros y héroes), Júpiter (de los justos reyes y caballeros) y Saturno (del buen gobernante, que aquí por antonomasia es Álvaro de Luna). En cada uno de estos círculos hay dos posiciones antagónicas: arriba (donde son ubicadas las cosas buenas, virtuosas, ejemplos de conducta...) y abajo (donde están las cosas malas, viciosas y ejemplos de lo que no se debe hacer). El poema está dirigido al rey Juan II de Castilla «con el propósito inmediato de exaltar [su] figura[5]», pero también se exalta la figura de Álvaro de Luna, con quien —cabe mencionar— el rey y la nobleza tienen ciertas pugnas. El contenido, por este motivo, sin duda es un tanto político. La política se ve en esta función del las posiciones de los círculos arriba abajo. De la misma manera se abordan temas morales, como en el círculo de Venus donde se colocan a los casados en la parte superior y los «adúlteros e fornicarios, / e otros notados e incestuosos[6]». Laberinto de fortuna
es un texto de evidente influencia latina. Esto se puede constatar por el exceso —diría yo— de términos y referentes latinos, lo que la hace una obra norma culta. Maxim Kerkhof, en su introducción al Laberinto...
, pone de manifiesto la diversa recepción que ha tenido la obra en diversas épocas, ha sido tanto alabada como denostada; es por eso que se podría suponer que el texto no sólo está dirigido a sujetos habituados a la norma culta del idioma, sino a verdaderos exégetas. En cuanto a la métrica podemos hablar, primero, que se trata de versos de arte mayor: dodecasílabos; mismos que están compuestos por dos hemistiquios marcados con una cesura provocada por una acentuación simétrica entre ambos hemistiquios: óooó.
Las estrofas son de 8 versos con rima abacá. De las múltiples ediciones que se pueden encontrar de esta obra de Juan de Mena, al parecer la más brillante —y más cara— es la mencionada arriba, la de Maxim Kerkhof, por reunir la mayor cantidad de manuscritos para formar el aparato crítico. El poema, al parecer, fue escrito en un estado máximo de inspiración poética. El poeta se deja llevar por la música que le provoca la visión. En algunos momentos pareciera que alcanza un grado místico de revelación suprema. Los especialistas afirman que la parte central del poema va de la estrofa LXII ala CCXXVI, en lo cual no difiero si tomamos en cuenta todas las características que debe tener un poema; sin embargo de la estrofa C a la CXV (que corresponde exactamente al círculo de Venus), y tomando en cuenta únicamente musicalidad y sentimiento; es la parte álgida del poema. Atrapa como imán y es difícil, por su brevedad, amoldarse a un prontísimo cambio de círculo. Cuando el lector ya está en el círculo siguiente, los ecos del amor —sin importar que la ideología de Mena coloque algunos bajo anatema— siguen presentes. La pureza y la música del amor —verdadero o «vaníloquo», perenne o falso— resuenan más allá de los simples versos, trascienden. Y es allí donde se revela la mágica fuerza del poeta: Entonces se puede obrar discreción quando amor es ficto, vaníloquo, pigro; mas el verdadero non teme peligro ni quiere castigos de buena razón, nin los jüicios de quantos ya son le estorvan la vía de cómo la entiende; antes sus flamas mayores enciende cuando le ponen mayor defensión. [1] Juan de Mena. Laberinto de fortuna.
Ed. de Miguel Ángel Pérez Priego. P XXVI [2] Juan de Mena. Laberinto de fortuna.
Ed. de Maxim P. A. M. Kerkhof. P 105 [3] Juan de Mena. Laberinto de fortuna.
Ed. de Maxim P. A. M. Kerkhof. P 132 [4] Juan de Mena. Laberinto de fortuna.
Ed. de Maxim P. A. M. Kerkhof. P 132 [5] Juan de Mena. Laberinto de fortuna.
Ed. de Miguel Ángel Pérez Priego. P XXVI [6] Juan de Mena. Laberinto de fortuna.
Ed. de Maxim P. A. M. Kerkhof. P 154.Escriba su sinopsis aquí.
Publicado el: 02 abril, 2007   
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