Lengua ósea
El libro me lo regaló mi querida tía. Se titula “Lengua Ósea”. Fue una sorpresa muy grata, puesto que hacía tiempo ya, quería leer poesía. Una bonita presentación. Una obra que ganó un concurso aquí en Valparaíso, organizado por el Gobierno Regional. Impreso en un cerro de la ciudad.
Cuando comencé a leerlo, me di cuenta que los tiempos de la lectura que, generalmente son marcados por la puntuación, esta vez no. Espacios reemplazan las comas y puntos. Y contrario a lo que pudiera pensarse, la lectura funciona.
El libro contiene veinte poemas con los que el autor, Sergio Muñoz, una voz nueva para mi conocimiento, relata la vida que le tocó vivir; como él mismo lo prologa: “Lo que leerás fluye en el temblor de la identidad y la memoria.
No es la identidad ni la memoria, pero habla de ambas. De la vida y de la muerte que me tocaron.”
En ellos conocemos a su hermana, de quien supo muchos años después, así como también de su apellido real. Los conflictos internos en el autor son obvios y entendibles.
“Sin saber y sin entender por qué, desde que conocí las verdaderas circunstancias de mi nacimiento y de mi genealogía real e irreal, este pequeño fragmento de realidad, tomó una importancia vital, extrema y profunda. Desde allí se suceden los versos que nombran mis conflictos de identidad.”
De su
hermana nos dice:
“antes mucho antes de ser
antes de hablar de esa mitad de uno
que anda suelta que se hunde hasta el cuello
del festín fetal del arrullo de esas yeguas aladas
del llanto veo labios partidos veo sangre
a lo largo y a lo ancho del mundo
y una hermana impensable
vuela a los brazos feroces del verbo…”. jadis
También podemos conocer a su madre y
sentir el amor entrañable que le prodiga:
“incluyo el sonido de la tarde
y para hablar de ti
incluyo el murmullo
del día la frecuencia de los árboles
la certeza del río
incluyo el espejo y en el espejo
lo esdrújulo de sábana y en el recuento de lo tuyo
incluyo el verbo tardío de tu mano…”. aleteo y laberinto
Un
poema para su padre, Gabriel Cereño que nunca conoció, lo revive con insólita vitalidad; renueva su amor y lo reconoce en su nombre:
“…yo vuelvo ahora a esa orilla
lejana y terca y olvidada
y te leo-solo-en penumbra
te nombro
y no existes pero existes…”. sine pater (sp)
Además nos relata su doloroso proceso del cambio de nombre, sus poemas
Lengua ósea y lengua en blues, así lo demuestran: Sergio Muñoz se transforma en Gabriel Cereño, y lo ubica en un momento histórico de su país: la dictadura en el poema sahumerio.
“…yo desnací de la misma inmediatez
que peduró en tu silencio
fui la cicatriz de tu parto ¿me oyes?...”. lengua ósea
“…me vertí en la luz del espejo y grité
grité de nuevo
nombre gemí de nuevo signo
lamí las manos y la sombra
me aletargué tras el último vestigio de la noche
fui directamente a la ceniza y me hice hueso
detalle óseo del que era y del que fui…”. lengua en blues
“…el cráter es hondo
por allí han arrojado hombres
Chile es una fosa infinita al revés
Llena de cadáveres que siguen vivos
Nombres sin nombre
Rostros sin rastro que asemejan al aire.”. sahumerio
Pero el poeta nos enseña algo más, y es por lo que escribo ahora. Disfruta contándonos su historia, tanto que puede jugar con las palabras, para que el
lector tambiénse entretenga. Sí señor, y esa actitud es acertada, porque si el lector pudo sufrir y sentir como el poeta al leerlo, podrá divertirse también. Por ejemplo, al aludir a Huidobro nos dice que no se siente profeta, ni gurú de nadie y que los cambios en su vida no alteran su letra:
“…porque no nací a los 33 años el día de la muerte
de ninguna madre…”. lengua ósea.
También juega con las palabras dejándolas en el límite de un trabalenguas que no enreda, que deja un eco agradable en la mente del lector y que no se aleja de la estructura del poema:
“…y vuelva a tensar las cuerdas del origen
y vértice vértigo y vertiente
desde donde el viento vierta el vino a tus venas
-ya tan heridas en el fuego-…”. aleteo y laberinto
¿Un poema con la letra l?:
“…las luces lumbres leves
levantan líquido lejano
los labios liberan lucidez
las letras luchan
limpiando las lágrimas
los lunares latiendo
llevan llamas lentejuelas
lasciva lectura los lamo…”. nuevas aliteraciones para un ojo crítico
Se divierte, desletreando palabras en un poema para decir otro en él mismo:
“…irse candorosamente y de a ruinas
pero en ti niebla:…” Genera el siguiente:
“…ir secando rosa
mente
idea ruin
áspero
en tiniebla…”. soneto y fuga
¿Lo ven?, el poeta se divierte con estos juegos creados en talleres, para que el iniciado comience a sentir lo divertido del oficio de escribir y pueda hacerlo de tal manera que el lector pueda divertirse también. Borges se divertía citando a escritores que jamás existieron; o poniendo al lector en un dilema laberíntico. Otros sacan personajes de sus obras anteriores, etc.
No podría hacer una crítica literaria. Pero sí, puedo invitarlos a leer “Lengua Muerta” de Gabriel Cereño. (poesía)
Encontrarán poemas intensos, bellos y de delicada sonoridad, hay belleza en ellos y mucha diversión:
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