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Síntesis y críticas breves

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La liquida fatalidad del escalpelo

por : JorgeManuelHerrera    

Autor : Roberto reséndiz carmona
De un filo que hasta sangre fuera.
Lo más certero de presentar La líquida fatalidad del escalpelo
de Roberto Reséndiz Carmona; es hallar en ella una poesía consumida por las horas y los días de una Vida cercenada y mutilada en cada verso que se va leyendo y que expone a sus lectores el drama, la ironía y la complejidad de lo arduo que a menudo es el padecimiento humano. Este libro es una autopsia desagenada, compuesta de imágenes contundentes y encarnizadamente logradas por el autor, forjadas a base de símbolos habituales y, hasta cierto punto llenas de la imparcialidad con que un escalpelo funde las fronteras entre la vida y la muerte.
Roberto, desde la plancha gélida de un nosocomio, nos cuenta a través de 21 poemas, acerca de esa fatalidad resuelta en sangre qué genera y degenera a la condición humana –su propia condición de ser mortal–. El filón que ha trazado estos cantos nos rememora la dificultad del paso de una vida común a un estado superior.
Si lo anteriormente dicho, nos marca una ruptura entre los niveles vivenciales adquiridos y la incursión en un mundo suprasensible (de dioses o de muertos). Entonces Reséndiz Carmona deja una incógnita al lector por saber si es él, el paciente o el cirujano cuando escribe: Tanto partir para despertar en otro sueño.
Pero es exactamente esa liquidez de la incertidumbre, la que es labor del poeta denostar, algo así como derrumbar un puente estrecho y peligroso que sólo conduce a toparnos con una puerta dónde nunca la hay ni habrá, soslayando la necesidad imperiosa de trascender los contrarios, para acceder a la realidad última del ser humano.
Muerto o vivo, a menudo el poeta es un cuerpo mutilado por el escalpelo del espanto y la soledad, sufriendo de su cristal forja, un dicterio a su sentir, como si él mismo conociera que la sangre se coagula al esperar subir al cielo por un camino que no se muestra más que un instante. A pesar de todo, las heridas al sangrar delatan siempre vida, pues nuestro poeta de La liquida fatalidad del escalpelo va diseccionando paso a paso el pulso de cada herida, muy vehemente de su visión cosmogónica:

Discurrir/no es teorema de lobos/ ni sentencia de Dios/cuando en el cuenco/la ausencia se acumula/cuando un poema/se deja caer/ en el abismo.

Estos versos anteriores demuestran a un Roberto comprometido con el quehacer estético, dejando sentir que la poesía es sin duda alguna, el único vinculo palpable entre la divinidad y el ser humano, al emancipar el caos que nos transgrede la noción del tiempo que tomamos en vivirlo, demostrando que nada nos es más relativo que respirar.
Desde el Cóporo toluqueño, México.
Jorge Manuel Herrera
Publicado el: agosto 15, 2009
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