Amarelo
Nelly González- Edición de autor- Puerto Madryn- Chubut- 2008
Este es el segundo libro de poesía de Nelly Gonzalez, poeta de Puerto Madryn, seleccionada por la Fundación Antorchas para un seminario sobre Narrativa, dictado en Trelew por Guillermo Sacomano y Martín Kohan.
Es, a diferencia de “Las bonitas páginas” un libro experimental desde la forma. Se anima en Amarelo a la mixtura de tonos y de lenguas, tiene una tonalidad más entrecortada y menos musical, un melos asmático, cuya propia lectura en voz alta (siempre recomendada) introduce un elemento de angustia, que tiene como finalidad (deliberada, creo yo) de incomodar, de poner un obstaculo a la facilidad de la lectura. En poesía, como dijera el lingüista Danés Hemslev, son inseparables la forma del contenido y el contenido de la forma.
Amarelo está lleno de innovaciones a nivel lingüístico. Escribe en esa lengua cimarrona, que no se parece a nada, que recoje las tonadas norteñas, la velocidad de fraseo final chilota, las lenguas extranjeras antiguas, galeses, ingleses, alemanes, crotas, irlandeses y escoceses; las recientes, dominicanos, bolivianos, brasileros, en fin, en esta babel que es nuestra patagonia, donde el mapuche y el tehuelche siguen sonando, en la voz de nuestros paisanos y en los topónimos nos hace ser de ningún lado, o de todos. Eso se nota y se denota en Amarelo. Esa es la lengua confusa que se expresa el yo poético de Amarelo, desde ese balbuceo canta su soledad. Y lo hace maravillosamente.
Nelly, para aquellos que no lo saben y que no la conocen (cuánto se pierden, no saben) trabaja como empleada doméstica, con ese oficio se gana la vida y paga sus estudios, y por eso su dedicatoria es “a las mujeres que trabajan en casas ajenas”, sabiendo que en la casa, todas trabajamos. Una sorprendente dedicatoria para un libro sorprendente de una poeta sorprendente, que paso tras paso nos deja boquiabiertos. No dejo de asombrarme de su talento, pese a haber tenido el honor de ser una de las primeras testigos privilegiados de la ruptura de su caparazón de silencio. Bienvenida Nelly a la Poesía Patagónica, tantas veces circunscripta a la poesía regionalista y del paisaje, y como bien dice Nelly, pintando a los patagónicos de cuerpo entero:
(...)
“ así somos
los dueños del perro
que vive en el fondo
esperando”