Las bonitas
páginas
Nelly González- Edición de autor- Puerto Madryn- Chubut- 2007
Hay un afán de ironía en todo escrito de Nelly González. Nelly ironiza consigo misma y con los demás, porque quien tropieza con su poesía por primera vez siente que le están tomando el pelo, que esa ironía no se condice con esa figura suave, de voz corta, casi silenciosa, esa figura callada, que sin embargo dice, mucho y de qué modo...
Tuve el honor de ser una de las primeras personas que toma contacto con la veta literaria de Nelly, a través de sus relatos, cuentos breves, de un realismo despojado, en un momento en que ni ella misma imaginó que escribiría poesía, porque su narrativa era bastante lejana a la idea que uno tiene de lírismo. Gracias a Dios los poemas de Nelly se salvan alegremente de tal lirismo. Tiene su poesía la potencia poética de un cuchillo afilado, cuando corta la carne, corta preciso y limpio. Sin golpe bajo. Como una estridente carcajada fuera de lugar, que incomoda. Consta de imágenes riesgosas y sorpresivas, metáforas que salen de lo común, pintan un universo construido por un observador que mira hasta el detalle más pequeño, mira, como dijera Pizarnik hasta pulverizarse los ojos...asi, con esa precisión, no escapa a su detalle nada, el barrio, los viajes a Trelew, a la Universidad (vaya si me acuerdo!) los turistas y su tránsito ida y vuelta a la playa. Esa mirada de asombro que ejercita el yo poético de Nelly nos deja pensando en el “mundo maravilloso” los cotidianos de un pueblo, donde no pasa nada y pasa de todo. En ese sentido, la poesía patagónica, sobre todo la poesía urbana de la que Nelly es uno de sus representantes más importantes, se hace cargo de ese imaginario mestizo, de migrantes-inmigrantes, de ese dentro-fuera que todos los patagónicos vivimos como relación de amor-odio en paralelo con nuestra tierra.
El libro se construye en base a tres partes definidas. Sodio, Hembruna, Rozados, esas tres partes le sirven a Nelly González para insertarse en la tradición poetica de la Patagonia, le guste o no le guste a los “establecidos” o “fundacionales”. Vaya para ustedes un poema, uno de tantos excelentes, que tiene el libro:
quizá hay en mí
una hembra
que no conozco
y vos tampoco
espera esperandoáspero
que aparezca el
león
que ronda la manada
cachorros viejos
he visto desfilar
sobre la alfombra
tal vez llegue a
lamer heridas
pero estaré allí.
Nelly Gonzalez nació en Mendoza, pero vive en Puerto Madryn. Estudia la Carrera de Letras en la Universidad Nacional de la Patagonia, Sede Trelew. Es este su primer libro