REFLEXIONES SOBRE LA POESÍA ECUATORIANA
"UN TIEMPO PARA DECIR"
El libro de poesía Un tiempo para decir, del poeta guayaquileño Carlos Rojas González, fue publicado en noviembre de 1998 en coedición de Abrapalabra Editores y Uso de la Palabra del Departamento de Letras de la Universidad Técnica de Babahoyo, con un tiraje de 1.000 ejemplares.
El poemario rompe la forma tradicional de escritura, siguiendo la línea de sus otros libros, Poesía Provisional (1978, España) y Apuntes para conformar un texto (1990, Editorial El Conejo).
El título del libro es un indicio sugestivo que sirve al yo poético para relacionar palabra y tiempo, ello se evidencia en los dos epígrafes del poemario.
"Tiempo de romper y tiempo de coser;
tiempo de callar y tiempo de hablar"
Eclesiastés.
"El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro.
Es como si tuviera palabras a guisa de dedos,
O dedos en la punta de mis palabras".
Roland Barthes
El libro consta de tres partes: Entre el amor y la historia, Posibilidades del placer y Tanteos. Son tres poemarios que a la vez se constituyen en un solo discurso. Se ha dicho que el discurso poético es la "inauguración de un universo de significación"; la poesía de Rojas González demuestra las diversas posibilidades de interpretación que tiene el lector frente a su texto.
El primer poemario Entre el amor y la historia es la relación de un hombre y una mujer, que han muerto hace miles de años y que ven hacia atrás, cómo fue el transcurrir de su vida mientras se amaron y cómo se han convertido ahora en objeto de museo, pero aquí aparece la ambigüedad ¿quiénes son esos seres objetos de museo? los que se amaron o los que están leyendo la historia.
Mientras Proust destacaba en su obra la necesidad de recuperar el pasado - recuerdo - , Rojas González sostiene que éste "anula la distancia" entre dos personas que se aman, rescata también como único espacio de realización amatoria el que tienen los amantes para su amor, pero sobre todo destaca el hecho de que no es valedera la muerte mientras exista una unión entre dos seres.
Es importante resaltar que su poesía continúa - al igual que los libros publicados anteriormente- en esa reflexión sobre la palabra, así nos dice "todo era un transcurrir sin que alguien intente colocarle nombres".
El poeta debe tener un conocimiento exhaustivo del lenguaje, pues ello le permitirá buscar la palabra adecuada para cada verso y alejarse de una construcción lingüística rebuscada, donde prime la metáfora como figura decorativa, de esta manera logrará un lenguaje poético acertado en el que exista el ritmo y la musicalidad. Todo esto encontramos en Un tiempo para decir, donde el corte del verso de manera escalonada permite la fluidez y musicalidad en el texto y ello le otorga a la palabra el ritmo adecuado.