LAS NIÑAS
DEL ESPEJO- Luciana Mellado- Botella al mar- Buenos Aires- 2006
Este poemario sorprendente, este libro impudicamente suave, me dejó durante un tiempo sin palabras...triste consecuencia para alguien que disfruta leyendo y escribe sus lecturas, pero a veces la vida nos enfrenta con esos libros que nos silencian, que nos dejan en esa situación de inestabilidad que aterra, qué decir?
Pero ser un escritor implica superar esos silencios, y en ese sentido, este libro tan bello y tan complejo desde su aparente sencillez me provocaba.
Me arriesgo a decir que, las niñas del espejo que nos propone Luciana Mellado son las multiplicidades de los yo. Ese yo inapresable, inalcanzable, inasible que me dejó sin certezas, que me dejó sin qué decir. Esos yo múltiples de Luciana Mellado componen, de alguna manera un discurso feminista, pero feminista saliéndose del molde habitual, del discurso aguerrido, sanguíneo, visceral.
La ironía es sutil, tanto que puede pasar por alto en el mínimo descuido, y no obstante esa sutileza no es aburrida ni excesivamente seria o ceremoniosa.
Hay un decir cómodo, con cero rebuscamiento, casi coloquial, en la poética de Luciana Mellado. Es una poetica que se inserta cómodamente en la llamada corriente estética de los noventa, con una vuelta de tuerca lírica.
El poemario se separa en cinco partes, llamadas, respectivamente:Las niñas escarlata , hombres deste mundo , Entelequias de una naturaleza sospechada , La voz y la palabra y Síntomas del espejo.
Un poema que me conmovió desde lo profundo es Otra mujer, les obsequio un fragmento:
Esa novia que de blanco cruza la avenida/ no sabe del abrazo de la muerte/ no sabe que caerá en la acera atropellada/ por un autobus cegato a su blancura (...)
y finalmente, para cerrar esta reseña, un poema, que podría ser, tranquilamente, un arte poética:
El patio a la mañana
Cada noche planeo el poema perfecto
pulsión y melodía en frágil equilibrio.
Suceden entonces escenas habituales
sonoras soledades/deseos renovados.
Las pasiones se aplacan y todo es horizonte
en los rostros que conozco/que añoro/ que pretendo
mixtura de facciones, fantasmas íntimos
rosados rostros que rastrea el recuerdo.
Ingreso entonces en el anverso matinal de mi poesía
cuando retorna la precisión de un paisaje pedrestre;
el mate amargo, el piso frío, el árbol mal podado,
la perra que recula con miedo a los fantasmas.
Luciana Mellado nació en Capital Federal y vive en Comodoro Rivadavia. Es docente e investigadora de Literatura en la Universidad Nacional de la Patagonia, San Juan Bosco