La noche del hastío , Aldo Luis Novelli, Editorial Limón, Neuquén, 2003. ¿Puede un libro dar cuenta de una noche, una única noche de un animal humano desesperado, transpirando alcohol y hastío desde el fondo sus venas hasta la superficie de su cuerpo? ¿Puede? Lo dionisíaco se ha vuelto fatal, el poeta, encerrado en su cuerpo, percibe a la noche cayendo, a la noche arrimándose como una bestia en celo, que lo
cerca y lo hace pisar y tambalearse al borde del vacío. La casa del ser es el lenguaje, pero el lenguaje se palpa dentro del
poeta y el poeta se abisma.
Los amores perdidos y/o extraviados, los vasos, tintineando primero, opacos y sordos, después, los animales que pueblan la memoria.
Aldo Novelli,
con aciertos y con excesos que lo delatan de romanticismo nocturnal, nos embriaga en esta noche, única, de hastío o de spleen.
Con un prólogo, desde algunos conceptos objetable, de Gerardo Burton , el libro de poemas de Aldo Novelli se compone de seis partes ("Prólogo", "Por la calle/ en la noche", "Cerca de la madrugada", "Durante la rutina del día", "Conjeturando en las noches", "Tanto amor me intimida", "A modo de inacabado final") que recorren la noche, principalmente, pero también sus límites.
Este libro mantiene un tono que nos recuerda lo mejor de Bukowsky y de Carver (allí si coincido con Burton, con respecto a Carver, digo), apropiado para generar una poesía que no dogmatiza ni enjuicia, pero que desde lo subjetivo se posiciona (y muy fuerte) ideológicamente.
Para mí, los mejores momentos del libro se ubican en Cerca de la madrugada, sobre todo, un poema: "Despedida anual" Hablaban reían y bebíamos/ el humo formaba extraños animales en el aire de la noche. El fuego borraba la memoria y emitía señales humanas a mundos desconocidos. La vaca descuartizada había cumplido su cometido final/ otro animal caliente merodeaba la escena reclamaba encargarse de los restos óseos. Una inesperada canoa incendiada atravesó el río creando estupor en los corazones ebrios. A esas horas del festejo los chistas verdes se tornaron agresivamente personales. Faltaba poco para el homicidio estadístico/ pero el suicidio de la noche llegó antes y cada uno partió a su cueva arrastrando los restos de otra despedida anual.
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