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Nadie enduela su voz como plegaria

Summary rating: 4 stars 2 Puntuación
Review by : bwugan
Visitas : 110  palabras: 600   Publicado el: diciembre 05, 2007
Nadie enduela su voz como plegaria, Carlos Juárez Aldazábal, Editorial Tantalia/Crawl, Buenos Aires, 2003.
 
El poeta salteño Carlos Juárez Aldazábal define a su propio libro como un trabajo de investigación escrito en verso. En este libro se propone adentrarse en el mundo selk´nam, como dice Diana Bellessi en la contratapa: Un indio del norte, diría Lola Kiepja, a quien sus cantos han llegado, y lo acompañan en la dulce intemperie de la poesía. Y de Lola Kiepja se trata, ya que uno de los trabajos que emprende Aldazábal en su libro es la reconstrucción de los cantos de la mujer chamán, perteneciente a la etnia selk´nam, que se hizo conocida a través de la antropóloga Anne Chapmann, quien grabó sus cantos chamánicos. Este libro cuenta con dos partes bien diferenciadas; la primera, Hain, compuesta por cinco poemas que retratan el proceso por el cual el poeta se adentra en la cultura selk´nam; la segunda, Nadie enduela la voz como plegaria , incluye una serie de cantos de Lola y los rastros poéticos que ha recogido el poeta buscando los testimonios de un mundo desaparecido en la vorágine de la modernidad. Es un libro cuya lectura nos evoca melancolía por un mundo que no alcanzamos a conocer, sin embargo, no pierde actualidad.

A veces competimos,
Comparamos las flechas y los arcos
y guerreamos por hembra y territorio.
Los hechiceros demuestran sus poderes
y a algunos selk´nam fuertes les arrancan la vida.
Así es y así ha sido: la tierra de los padres se protege en batalla.
Ayer detuve muerte con un árbol y obtuve una mujer:
mis dardos agrietaron las sienes de algún primo.
De noche celebramos la fiesta de la costa
y vestimos con fuego la tierra capturada.
Me dormí en mi cautiva.
Una cuna, su espalda, me mecía,
y soñé con la muerte disfrazada de monstruo.
(No lejos de la costa observaba siniestra
y en su lomo, colmillos,
al trabajo del viento afilaban las puntas).
Luego fui rescatado por un tibio brebaje,
y el vaso eran los labios de mi hembra.
"Así es y así ha sido", repetí.
En la imagen del sueño,
la muerte contemplaba
las brasas en la tierra,
el humo que trepaba,
la blanda realidad de su comida.
 
Carlos Juárez Aldazábal nació en Salta en 1974. Es maestrando en Comunicación y Cultura en la U.B.A. Es docente universitario y periodista. Obtuvo con este libro el primer premio del 2° concurso "Identidad, de las huellas a la palabra" organizado por Abuelas de Plaza de Mayo en el 2001. Ha publicado La soberbia del monje (1996), Por qué queremos ser Quevedo (1999) y Nadie enduela su voz como plegaria (2003).
 

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