Federico García Lorca nació en 1898 y murió en 1936, fusilado al pie de un olivo. Es uno de los grandes poetas y dramaturgos españoles. Además de su poesía, son especialmente conocidas sus tragedias: La casa de Bernarda Alba; Bodas de Sangre y esta que aquí resumimos: Yerma.
Yerma es un poema trágico en tres actos y seis cuadros. Mezcla prosa y verso, así como tradiciones populares y utiliza coros. Podríamos decir que es una obra sin argumento, que consiste más bien en la construcción de un personaje poderoso y trágico como es Yerma, en el que se unen la
esterilidad física de la protagonista y la esterilidad social de un ambiente opresor y malsano.
Yerma es una mujer que está casada con un labrador de cierta posición. Se llama Juan. Ya llevan dos años casados y todavía no tienen
hijos. Esta ausencia de los hijos, que ella espera de
manera apasionada, la obsesiona de tal manera que no puede dejar de pensar en ello ni tener otro interés. Y, sintiendo su deseo, entiende todavía menos por qué no puede tenerlo, cuando otras lo tienen tan fácilmente. Eso se aprecia en su conversación con María, cuando esta le anuncia que está embarazada y ¡sólo a los cinco meses de casada¡ Insiste de continuo a Juan sobre el asunto de la maternidad, pero este, sin embargo, se lo toma con más tranquilidad,
incluso, al parecer de Yerma, con indiferencia. El suyo fue un matrimonio acordado por el padre de Yerma, y ella desde el principio puso por encima de todo a los hijos, quiere a su marido, pero su auténtica esperanza son los hijos. Aparece entonces un antiguo conocido, Víctor, por el que ella sintió algo hacía tiempo y no puede, de alguna manera, dejar de sentirlo. No va a ser infiel, pero el estar juntos dará lugar a comentarios por el pueblo. Eso expresa el coro de las lavanderas, que hacen ver que todavía tiembla Yerma cuando ve a Víctor. Su canto en forma de poesía en el cuadro primero del acto segundo es una maravilla de composición. Esas murmuraciones son intolerables para Víctor, que hace que su
hermanas vigilen más estrechamente a Yerma, incluso llevándoselas a vivir consigo.
Yerma se escapa de casa y va a ver a una curandera para que le haga algún conjuro que cure su esterilidad. Allí se plantea una vez mas la cuestión si el problema no será de Juan, pero Yerma está convencida de que es ella la estéril. Juan y las hermanas descubren su huida, la encuentran y la insultan fuertemente, incluso acusándola de adulterio. La situación se va haciendo insostenible.
Yerma se consume por dentro y por fuera. Por dentro porque ya no piensa en ella ni en nada, solo en lo que no es, en lo que no tiene, en la ausencia del hijo, por fuera porque su relación con Juan empeora y la situación en casa con las hermanas de este es agobiante y tenebrosa.
Por fin, Yerma acude con su marido a una ermita, donde se celebra una romería que se dice tiene la virtud de preñar a las casadas que no se quedan preñadas. Una vieja se acerca a ella y le ofrece que se acueste con su hijo, le asegura que el culpable de su infertilidad no es ella, sino Juan. Yerma rechaza esto. Juan que lo había oído todo, se da cuenta de que los rumores sobre su mujer son infundados, pero Yerma, en un rapto de dolor y desesperación, mata a Juan, al tiempo que grita que al matar a Juan ha matado a su hijo.
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