En la residencia campestre de lady Hunstanton, donde la dueña recibe a varios invitados de alto copete, aparece Mrs. Arbuthnot,
una mujer “sin importancia”, que es la madre de Gerard, joven sin fortuna pero con talento, que está a punto de dar un paso crucial en su carrera profesional al convertirse en el secretario de Lord Illingworth, un cínico solterón que ha accedido recientemente a la aristocracia. Mrs. Arbuthnot comprueba para su sorpresa que lord Illingworth es en realidad el hombre que la sedujo y la abandonó humillantemente, negándose a casarse con ella después de una relación de la que es fruto el propio Gerard. Sin revelarle esto último a su hijo, Mrs. Arbuthnot le pide que deseche la idea de hacerse secretario de ese hombre porque no le conviene y ella sabe que es una mala persona. Gerard, no obstante, recalca la importancia que tiene para él la oportunidad profesional que aquel hombre le está brindando y le revela que su interés por tener pronto una situación tiene un claro objetivo: pedir matrimonio a Hester, una joven norteamericana que asiste a la reunión y que es de buena familia, por lo que no se atrevería nunca a hacerla su esposa sin dicha posición. La madre insiste en que lord Illingworth es malo y debe evitarle a toda costa y le cuenta que en cierta ocasión abandonó a una joven embarazada, aunque no le revela que se trataba de ella misma. En este punto, la joven Hester, asediada por el zascandil Illingworth, corre avergonzada a pedir ayuda al joven Gerard. El muchacho se revuelve contra su protector y le amenaza de muerte, momento en que su madre le revela que se trata de su padre.
Al día siguiente, lord Illingworth, que desde que conoce que Gerard es su hijo está aún más decidido a favorecer su carrera y poner a su disposición su fortuna, se presenta ante Mrs. Arbuthnot para insistir en que le permita llevarse a su hijo y se ofrece incluso a casarse con ella, con el propósito de no quedarse sin él. Pero Mrs. Arbuthnot, a pesar de que es de Gerard de quien ha partido la idea de casarse con Illingworth, se niega rotundamente a burlar el sacramento matrimonial casándose con alguien al que odia. Además, le informa de que Hester está enamorada de Gerard y muy dispuesta a ser su esposa, esté en la posición que esté, por lo que no le necesita. Illingworth, sabiéndose derrotado, se despacha con menosprecios e insultos a Hester, Gerard y la propia Mrs. Arbuthnot, que le echa golpeándole la cara con un guante. Cuando Hester y Gerard aparecen y preguntan que quién acaba de estar de visita, ella responde: Nadie. Un hombre sin importancia.
La obra contiene multitud de frases brillantes, típicas de Oscar Wilde, casi todas en boca del cínico Illingworth: “Uno puede sobrevivir a todo hoy en día, excepto a la muerte”. “El deber es lo que esperamos de los demás, no de uno mismo”. “Los hijos comienzan por amar a los padres. Después de un tiempo los juzgan. Raramente, si es que llega el caso, les perdonan”. “Si un hombre es un caballero, sabe lo que tiene que saber, y si no es un caballero, todo lo que sepa es malo para él”.“La gente de hoy en día es tan supercificial que ni siquiera entiende la filiosofía de lo superficial” “La historia de las mujeres es la de la peor forma de tiranía que el mundo ha conocido jamás. La tiranía del débil sobre el fuerte. La única tiranía que puede durar.”